Anorexia
Escrito por Hugo González Núñez, Licenciado en Farmacia
Revisado por Dr. Pablo Rivas, especialista en medicina interna
Una buena educación dietética desde la infancia ayuda a prevenir la aparición de esta grave alteración de la conducta alimentaria. Además, detectar y tratar precozmente la anorexia mejora mucho su pronóstico.

Diagnóstico de la anorexia

Diagnóstico de la anorexia

El diagnóstico de esta enfermedad se basa en:

  • Una entrevista con el paciente y su entorno familiar más cercano, y revisión de su historia clínica y antecedentes familiares.
  • Una exploración física y evaluación del ritmo cardiaco, presión sanguínea y frecuencia respiratoria.
  • Pruebas clínicas complementarias: hemograma, bioquímica, etc.

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) de la Sociedad Americana de Psiquiatría, los cuatro criterios diagnósticos principales de la anorexia nerviosa son:

  • Rechazo tajante a lograr y mantener un peso corporal igual o superior al valor mínimo normal considerado en función de la edad y la talla. Por lo general, el peso es inferior al 85% del mínimo correspondiente a la edad y talla.
  • Terror patológico a la ganancia de peso y a la conversión en una persona obesa.
  • Alteración de la autopercepción del peso y silueta corporal, con exageración de su importancia en la capacidad de autoevaluación, y negación de los riesgos que supone un bajo peso corporal mantenido.
  • Amenorrea en mujeres pospuberales (desaparición de al menos tres ciclos menstruales). 

Claves en el diagnóstico de la anorexia

La 10º versión de la clasificación estadística internacional de enfermedades y otros problemas de salud (CIE-10) mantiene aproximadamente los mismos criterios de diagnóstico de la anorexia, aunque un poco más ampliados, indicando:

  • Pérdida de peso significativa conseguida mediante la evitación de alimentos “que engorden”, y dos o más de los siguientes síntomas: vómitos autoinducidos, empleo de laxantes, ejercicio físico excesivo, uso de diuréticos o inhibidores del apetito.
  • Psicopatología específica con idea sobrevalorada y obsesiva de horror hacia la gordura o la flacidez, lo que implica que el paciente se autoimpone un umbral de bajo peso no justificado.
  • Presencia de trastornos en el eje hipotálamo-hipofisario-gonadal que se manifiestan en el varón como falta de interés sexual e impotencia y, en la mujer, como amenorrea. Puede haber niveles elevados de GH y cortisol, anormalidades en la secreción de insulina, y cambios en el metabolismo periférico de la hormona tiroidea.
  • En caso de aparición prepuberal, el crecimiento se ve interrumpido, con falta o ausencia total del desarrollo de los pechos y aparición de amenorrea primaria en las niñas y, en el caso de los niños, los genitales permanecen juveniles. 

Con la recuperación, estos síntomas se revierten y se continúa con el desarrollo normal de la pubertad, excepto por el retraso de la menarquia.

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Actualizado: 21/01/2014

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