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Bebés y niños
Amigdalitis en la infancia
La infección de las amígdalas, o amigdalitis, puede ser de origen vírico o bacteriano, y es muy frecuente en la infancia. Te explicamos sus causas, síntomas y tratamiento, y en qué casos está indicada la amigdalectomía.
Escrito por Dra. María Teresa Romero Rubio, Pediatra

Tipos de amigdalitis, síntomas y complicaciones

Los síntomas de la amigdalitis son ligeramente distintos según su causa sea vírica o bacteriana:

Las amigdalitis víricas son las más frecuentes, especialmente en los niños menores de tres años. Además del dolor de garganta, suelen dar fiebre no muy elevada (menos de 39ºC). Se acompaña de síntomas catarrales con tos escasa, ojos rojos (conjuntivitis) y mucosidad nasal.

En la exploración, las amígdalas suelen estar inflamadas y enrojecidas, pero sin pus. Es frecuente que haya pequeñas úlceras o vesículas en el fondo amigdalar. La inflamación de los ganglios del cuello (adenopatías) es menos importante que en las amigdalitis bacterianas y, si se palpan, son de pequeño tamaño.

Hay muchos virus que pueden dar amigdalitis víricas (coxsackie, adenovirus…, y es frecuente encontrarlos en cualquier época del año.

Las amigdalitis bacterianas son raras en los niños pequeños y algo más frecuentes en los niños mayores de cinco años. Suelen dar fiebre muy alta de inicio brusco (más de 39ºC y hasta 40ºC), en picos frecuentes que se asocian a escalofríos. No suele haber síntomas catarrales.

Las amígdalas están muy inflamadas, con pus en su superficie, visible en la exploración. Los ganglios cervicales (adenopatías) están más aumentados de tamaño y se pueden palpar fácilmente. También es frecuente encontrar un punteado rojizo en el paladar (también llamado enantema palatino).

La causa más común de este tipo de amigdalitis es la infección por estreptococo del grupo A  (Streptococcus pyogenes) y es más frecuente en otoño e invierno.

Complicaciones de la amigdalitis

Las amigdalitis bacterianas sí que deben ser tratadas con antibiótico. Aunque poco frecuentes, puede dar lugar a complicaciones por extensión de la infección a zonas adyacentes (sinusitis, otitis, abscesos periamigdalinos) que, en ocasiones, requerirán tratamiento con antibiótico intravenoso. Las complicaciones más importantes son secundarias al estado inflamatorio generalizado que produce la amigdalitis bacteriana, pudiendo producir fiebre reumática, inflamación del riñón (glomerulonefritis), e incluso shock tóxico si la infección se extiende por vía sanguínea, produciéndose en este caso compromiso vital. Afortunadamente, estos casos son muy poco frecuentes

Actualizado: 22 de Agosto de 2017

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'Fuente: 'Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE)''

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