PUBLICIDAD

Bebés y niños
Cojín de lactancia
El cojín de lactancia es un accesorio pensado para aportar un plus de comodidad al amamantar a tu bebé, aunque también puede tener otros usos. Conócelos y decide por ti misma si lo necesitas en tu ajuar.
Escrito por Amparo Luque, Periodista experta en embarazo e infancia

Ventajas e inconvenientes del cojín de lactancia

Muchas mamás consideran que contar con un cojín de lactancia no es indispensable y pueden pasar la etapa del amamantamiento perfectamente sin echarlo de menos, mientras que otras le dan mucho valor. Vamos a intentar describirte sus ventajas e inconvenientes, para que los conozcas y puedas decidir por ti misma si lo incorporas a tu ajuar.

Ventajas del cojín de lactancia

El mero hecho de lograr que te sientas más cómoda y que se puedan prevenir tensiones musculares y malas posturas, es lo que hace que el cojín de lactancia sea un buen accesorio. Pero además hay circunstancias en los que se convertirá en un elemento aún más práctico y muy de agradecer:

  • En caso de que te hayan hecho una cesárea, ya que permite acercar al bebé al pecho, sin que esté apoyado en tu vientre.
  • Si tienes problemas de espalda o lesiones musculares de cualquier tipo y no puedes forzar la postura.
  • Para dar de mamar a dos bebés (gemelos, mellizos): los cojines de lactancia de mayor longitud son muy útiles para colocar a los pequeños al pecho simultáneamente y hay modelos especialmente diseñados para ello.
  • Para lograr una buena técnica de lactancia, ya que favorece que la boca del bebé quede situada a la altura de la areola, lo que evita problemas que puedan derivarse de una succión incorrecta: desde irritación o dolor en el pezón hasta formación de grietas o baja producción de leche, entre otros.

Inconvenientes del cojín de lactancia

Sin embargo, esta última ventaja se puede convertir en inconveniente ya que, según la complexión física de la mamá, el cojín puede resultar demasiado alto y dejar al bebé mal situado frente al pecho. O incluso puede llevar a colocar al pequeño tumbado en él en posición totalmente horizontal, y con el cuerpo mirando hacia el techo, lo que al final llevaría a que adoptara una postura forzada, que es precisamente lo que intentamos evitar con la almohada de lactancia. Por tanto, es fundamental mantenerse alerta respecto a la buena colocación del bebé.  

Otro inconveniente puede ser que la madre se acostumbre a la lactancia con el cojín y cuando esté fuera de casa o no pueda disponer de él, no logre un correcto amamantamiento.

Y por último, un detalle para mayor comodidad, es que optes por un cojín de lactancia transpirable, para que no os dé mucho calor ni a ti ni a tu bebé.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD