18 de mayo de 2012
En los niños, y especialmente en los más pequeños, el diagnóstico de meningitis puede resultar en ocasiones difícil porque la clínica en estos pacientes puede ser totalmente diferente a la de los adultos.
Los lactantes con una infección meníngea pueden manifestarla simplemente mostrándose irritados y rechazando la alimentación. La presencia de fiebre es frecuente en niños mayores, pero este signo no es habitual entre los recién nacidos. Los signos meníngeos que se han descrito pueden faltar en niños pequeños.
Otras formas de manifestación pueden ser: la presencia de síntomas catarrales, de dolores musculares o articulares, o de taquicardia. Cuando la meningitis origina un aumento de la presión del interior del cráneo, se puede producir un abombamiento de las fontanelas en el lactante. El cráneo de los bebés no está completamente cerrado, hay zonas por donde los huesos no se encuentran unidos, salvo por una membrana para permitir el crecimiento de la cabeza. Estas zonas reciben el nombre de fontanelas y no se llegan a cerrar del todo hasta los nueve meses aproximadamente. Cuando la presión del interior de la cabeza del lactante aumenta, se produce este abombamiento hacia fuera de las fontanelas. En los adultos, al encontrarse el cráneo totalmente soldado, el aumento de esta presión se manifiesta, entre otras formas, con dolor de cabeza intenso y vómitos sin náuseas.
Debido a la gran diversidad de presentaciones de la meningitis en los niños pequeños, en cuanto se tiene la mínima sospecha de esta enfermedad, se le realiza al niño una punción lumbar para descartarla. En presencia de fiebre alta sin causa aparente en un recién nacido, está indicado realizar una punción lumbar, aunque no existan otros síntomas.
“ Cuando nos vamos quedando sin voz aconsejamos no carraspear o al menos no hacerlo con demasiada fuerza”
70% de los bebés sufre alguna infección respiratoria durante su primer año de vida
Entre las afecciones más habituales destaca la bronquiolitis, que en el 75% de los casos se debe a una infección viral. Una de las mejores formas de prevenirla es la lactancia materna prolongada.
Fuente: SEPEAP
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