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Más del 50% de los niños sufre dolor de espalda antes de los 15 años

Una doctora examina la espalda de una niña

El dolor de espalda es muy frecuente en los niños.

02 de Mayo de 2011

Al cumplir 15 años, el 50,9% de los niños y el 69,3% de las niñas ya han tenido al menos un episodio de dolor de espalda. Que este dolor se presente en esta etapa incrementa las posibilidades de que se convierta en una afección crónica y de provocar limitaciones durante la edad adulta. La incidencia de estas dolencias aumenta a partir de los 10 años, por lo que es preciso tomar precauciones adoptando medidas que hayan demostrado su eficacia entre los escolares de menor edad.

Se han relacionado varios factores con el dolor de espalda durante la infancia, pero nunca se ha comprobado la eficacia de los programas de educación sanitaria para prevenir y tratar el dolor de espalda en los niños, a pesar de que este tipo de iniciativas sí han dado resultado cuando se trataba de pacientes adultos e, incluso, ancianos.

Por este motivo, la Fundación Kovacs ha realizado un ensayo clínico, con el apoyo de los responsables de educación de Baleares, con el objetivo de evaluar el impacto de un programa de prevención del dolor de espalda sobre los menores, cuyos resultados ha publicado la prestigiosa revista científica norteamericana Spine.

Que este dolor se presente en esta etapa incrementa las posibilidades de que se convierta en una afección crónica y de provocar limitaciones durante la edad adulta

El estudio contó con la participación de alrededor de 500 estudiantes procedentes de 12 colegios (seis públicos, cuatro concertados y dos privados), y consistió en un ensayo clínico aleatorio que tuvo un seguimiento de tres meses. Los responsables encargaron diseñar un tebeo que resumía con sencillez las medidas que se ha comprobado científicamente que resultan efectivas para no desarrollar dolencias de espalda y agilizar la recuperación en caso de que se presenten, como tener una actividad física regular, controlar que las mochilas no tengan un exceso de peso y, en caso de dolor, no permanecer en la cama haciendo reposo. Los profesores se encargaron de entregar los tebeos a los niños que formaban parte del grupo experimental, mientras que los niños pertenecientes al grupo control no recibieron ni los tebeos, ni ninguna otra indicación preventiva. Antes de repartir los tebeos, y 7 y 90 días después, también compararon los conocimientos que tenían los menores de ambos grupos sobre las medidas, efectivas o contraproducentes, para prevenir y tratar el dolor de espalda.

Observaron entonces que los conocimientos de los niños a los que se les entregó el tebeo habían mejorado significativamente a los 7 días de recibirlo, en comparación con los de los niños del grupo control, y que además esos conocimientos se mantuvieron al menos durante 90 días más.

Como subraya el Dr. Francisco M. Kovacs, primer autor de este estudio y presidente de la Fundación Kovacs, los buenos resultados y el bajo coste de la campaña, que se limita a facilitar el tebeo, que se puede descargar también de manera gratuita en www.espalda.org), les animan a continuar promoviendo las campañas de prevención.

Aprender hábitos saludables

La escuela puede ser un entorno apropiado para instaurar medidas económicas, y que hayan demostrado su efectividad para evitar el derroche de recursos innecesariamente, para prevenir y fomentar hábitos saludables entre los jóvenes estudiantes.

El tebeo incluía aquellas medidas preventivas que se ha comprobado científicamente que son eficaces: que el dolor de espalda casi nunca es debido a un problema grave; que mantenerse activo físicamente y practicar ejercicio físico ejercen un efecto positivo en las molestias de espalda, tanto para prevenir su aparición como para tratar el dolor; que cuando se padece dolor de espalda, permanecer haciendo reposo en la cama resulta inútil e, incluso, perjudicial, por lo que es mejor tener el mayor nivel de actividad que permita el dolor. Y, lo que es muy importante, que el niño no debe transportar una carga que supere el diez por ciento de su peso corporal, y que aquellos menores que practican deportes a nivel competitivo deben estar siempre bajo la supervisión de un adulto y seguir escrupulosamente las recomendaciones de sus entrenadores y médicos.

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