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Bebés y niños
Métodos de enseñanza alternativa
Existen métodos de enseñanza alternativa –Kumon, Montessori, Waldorf, Doman…– que, a diferencia del sistema educativo convencional, proporcionan a los niños herramientas para ser más autodidactas.
Escrito por Eva Salabert, Periodista experta en salud

El método Doman en el colegio

Niño sujeta fichas con dibujos en una pizarra

Las tarjetas con palabras, números, dibujos, etcétera, se les muestran a los niños varias veces al día.

Este método también se puede utilizar en las guarderías y escuelas de educación infantil para enseñar a los niños a leer. En este caso se presentan ciertas dificultades, como el número de alumnos, el horario restringido, o la dificultad de mantener la atención de todos los pequeños a la vez.

Sin embargo, tiene sus ventajas: se suele practicar con niños más mayores, cuya atención es más fácil de captar y mantener; precisamente por ser más mayores también se les pueden presentar un mayor número de tarjetas por sesión (lo que reduce el número de sesiones necesarias); y las categorías de las tarjetas pueden estar relacionadas con los temas que se estén trabajando en ese momento.

En los colegios que siguen este método utilizan lo que se conoce como ‘bits’ de inteligencia, entendiendo como bit una unidad mínima de información que puede ser procesada en un segundo. Las tarjetas con palabras, números, dibujos, frases… se les muestran a los niños durante un segundo, varias veces al día como hemos explicado, y al final ellos reconocen esa información. Las letras del alfabeto, por separado, se les enseñan a los niños en la última fase del proceso, cuando ya han aprendido el significado de los conceptos globales.

El método Doman tiene sus detractores, que opinan que es contraproducente estimular precozmente el cerebro de los niños, y que estos pueden aburrirse después si van a una escuela que no sigue esta pedagogía, al ir más adelantados que sus compañeros.

En realidad, no se trata de acelerar artificialmente el desarrollo cognitivo del cerebro de los bebés, sino de evitar frenar o retrasar su capacidad de aprendizaje. Se ha podido comprobar que los alumnos de educación infantil están perfectamente capacitados para aprender a leer (aunque hay que respetar el ritmo de cada niño), y que además disfrutan haciéndolo, lo que no significa que haya que impartirles conocimientos correspondientes a la Educación Primaria. Cuando sepan leer, leerán aquello que verdaderamente les interese y comprendan, y hay infinidad de lecturas adecuadas a su edad. Saber leer, además, no es incompatible con el juego, las relaciones afectivas y la sociabilidad, y la comunicación oral y corporal, tan importantes en esta primera etapa de la infancia.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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'Fuente: 'Universidad Clemson (Carolina del Sur, Estados Unidos)''

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