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Bebés y niños
Síndrome de muerte súbita del lactante
La muerte súbita del lactante no presenta síntomas, se desconocen sus causas y ocurre de forma inesperada, pero algunas medidas, como acostar al niño boca arriba, han disminuido su incidencia. Conoce más.
Escrito por Esther Martín, Estudiante de medicina de la Universidad de Alcalá de Henares

Factores de riesgo de muerte súbita del lactante

En los últimos años ha descendido el número de casos de muerte súbita del lactante tras la divulgación de campañas educativas sobre los factores de riesgo que propician el síndrome, y los expertos atribuyen gran parte de la disminución de los fallecimientos al hecho de colocar a los lactantes boca arriba a la hora de dormir (decúbito supino), en vez de colocarlos boca abajo (decúbito prono).

Algunos factores que se asocian con el aumento del riesgo de sufrir síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) son:

Nivel socioeconómico

Aunque este síndrome afecta a lactantes de todos los niveles sociales, un nivel socioeconómico bajo se ha relacionado siempre con un mayor riesgo. El riesgo es también mayor en los nativos americanos y afroamericanos que en pacientes blancos, mientras que la incidencia es mínima en hispanos o asiáticos. Esta diferencia se puede explicar por la mayor concentración de la pobreza y otras condiciones adversas en las comunidades más afectadas.

Edad

El mayor riesgo de sufrir síndrome de muerte súbita del lactante se produce entre los 2 y los 6 meses de edad, y la mayor parte de los niños afectados muere a los 6 meses de edad.

Sexo

El SMSL es casi el doble de frecuente en niños que en niñas.

Factores relacionados con la gestación

Los lactantes suelen ser hijos de familia numerosa, independientemente de la edad de la madre, y las gestaciones ocurren muy seguidas, a intervalos cortos. Las madres de los lactantes afectados suelen recibir poca asistencia prenatal y la inician en fases tardías de la gestación.

Otros factores de riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante son el bajo peso al nacer, el nacimiento pretérmino y el menor crecimiento intrauterino y postnatal. El tabaquismo o el uso de drogas por parte de la madre durante la gestación incrementa el riesgo de muerte súbita.

Además, el bebé que nace tras la muerte de un primer hijo por causas no infecciosas tiene un riesgo mayor de morir durante la lactancia por la misma causa. De hecho, los hermanos de un niño fallecido por muerte súbita tienen un riesgo cinco veces mayor de morir en las mismas circunstancias.

Posición al dormir

Recién nacido durmiendo

Se ha demostrado de forma constante la relación entre la postura de prono (boca abajo) para dormir y el riesgo de muerte súbita. Al disminuir la frecuencia de esta postura entre la población general, ha aumentado el riesgo entre los lactantes que todavía la usan para dormir. El mayor riesgo se produce en lactantes que no suelen dormir en prono, pero a los que se colocó en esta postura en el último sueño, o que cuando se les encontró habían adoptado esta postura.

Aunque dormir de lado es mucho más seguro que dormir boca abajo, los niños que duermen en esta postura tienen el doble de riesgo de morir que los que duermen boca arriba, ya que los niños colocados lateralmente pueden rodar y acabar boca abajo. Por lo tanto, las recomendaciones actuales son colocar a todos los lactantes en postura supina para dormir (boca arriba), salvo que lo contraindique el pediatra.

Entorno en el que duerme el lactante

Las superficies blandas, como los edredones, las almohadas, los borreguitos y los colchones viejos o blandos también aumentan el riesgo de muerte súbita. La cabeza y la cara pueden quedar tapadas por la ropa de cama mal ajustada, como edredones pesados, lo que también incrementa el riesgo; al igual que lo hace el sobrecalentamiento, sobre todo la temperatura elevada en la habitación, mayor temperatura corporal, sudoración, o exceso de ropa o de ropa de cama.

Alimentación

No se ha demostrado que la lactancia materna proteja frente a la muerte súbita, pero se recomienda esta forma de alimentación porque refuerza el sistema inmunitario del bebé y le protege frente a infecciones, aunque no se ha demostrado que las infecciones respiratorias altas sean un factor de riesgo.

El uso del chupete se asocia con un riesgo ligeramente menor de muerte súbita, de modo que podría considerarse protector. Las inmunizaciones tampoco suponen un factor de riesgo.

Factores de riesgo genético

Factores de riesgo genético

Existe una estrecha relación entre el control neural de la respiración y el sueño. Los trastornos en la regulación del sueño o del ritmo circadiano (noche-día) pueden alterar la función cardiorrespiratoria y la capacidad de despertar tras el sueño. Existen alteraciones en varios genes implicados en esta regulación sueño-respiración, que se han podido comprobar en los niños afectados de muerte súbita. Las alteraciones más frecuentes del patrón respiratorio son la apnea prolongada, apneas breves excesivas, respiración periódica o frecuencias respiratorias bajas. Algunos lactantes tienen una menor ventilación en respuesta al exceso de CO2 o a la falta de O2.

La falta de respuesta al despertar hace que los niños no puedan responder de una forma eficaz a la asfixia relacionada con el sueño. De hecho, cuando los lactantes maduran, disminuye su capacidad de respuesta frente a una falta de oxígeno de intensidad leve-moderada, momento en el cual se producen el máximo número de muertes súbitas. Además, se ha observado que algunos de los lactantes que han muerto de muerte súbita mantenían en todas las fases de vigilia-sueño una frecuencia cardiaca más elevada de lo normal.

Interacción genes-entorno

La muerte súbita de un lactante es el resultado de la interacción entre uno o más factores ambientales y uno o más factores genéticos. Parece clara la relación entre la postura de prono/lado para dormir y los trastornos en el control cardiorrespiratorio, sobre todo la capacidad de respuesta ventilatoria y de despertar. Algunos lactantes que duermen boca abajo pueden dormir en algunas ocasiones apoyando la cara por completo o casi por completo, lo que explica los episodios de obstrucción de la vía respiratoria y asfixia en lactantes.

Aunque los lactantes sanos se despiertan antes de que esta postura amenace su vida, aquellos con una respuesta insuficiente de despertar ante la asfixia pueden correr peligro de muerte. Pueden existir vínculos entre factores de riesgo modificables, como la cama blanda, dormir boca abajo o el aumento de temperatura, y los factores de riesgo genético, como la deficiencia del control cardiorrespiratorio (trastornos en la ventilación y en la capacidad de despertar) y en la regulación térmica. Asociado a esto, la exposición al tabaco altera la respuesta ventilatoria del neonato y aumenta el riesgo de muerte súbita.

Actualizado: 29 de Agosto de 2017

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Escrito por:

Esther Martín

Estudiante de medicina de la Universidad de Alcalá de Henares
Esther Martín

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'Fuente: 'Universidad Clemson (Carolina del Sur, Estados Unidos)''

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