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La leche de fórmula puede ayudar a alargar la lactancia materna

Administrar pequeñas cantidades de leche de fórmula a los bebés durante sus primeros días de vida, cuando la madre todavía no produce un alto volumen de leche, podría ayudar a prolongar el periodo de lactancia materna.
La leche de fórmula puede ayudar a alargar la lactancia materna

Bebé lactante

14 de Mayo de 2013

Un reciente estudio realizado en Estados Unidos por investigadores de la Universidad de California San Francisco, ha revelado que administrar pequeñas cantidades de leche de fórmula a los bebés que sufren importantes niveles de pérdida de peso durante sus primeros días de vida puede servir para prolongar el tiempo en que sus madres les amamantan.

En la investigación se incluyó a 40 recién nacidos que habían perdido más del 5% de su peso en sus dos primeros días de vida, y se les asignó de forma aleatoria para que recibieran pequeñas cantidades de leche artificial –28,4 mililitros– tras cada lactancia, o bien para que continuaran siendo alimentados solo con leche materna.

A los tres meses, el 79% de los bebés que habían tomado los suplementos de leche de fórmula durante sus primeros días de vida continuaban siendo alimentados mediante lactancia materna, frente al 42% del grupo control

La leche de fórmula se administraba con una jeringa para evitar que los bebés pudieran desarrollar preferencia por la tetina del biberón, y se retiró en cuanto las madres comenzaron a producir leche madura (lo que ocurre entre dos y cinco días después del parto).

Tres meses después, el 79% de los niños a los que se había administrado leche de fórmula durante los primeros días de vida continuaban siendo alimentados mediante lactancia materna, frente al 42% del grupo control. Los resultados de la investigación –que se publicarán en ‘Pediatrics’–, muestran una forma diferente de emplear la leche de fórmula que sí podría resultar de ayuda para prolongar la lactancia materna.

Así, como explica Valerie Flasherman, pediatra en el Hospital Benioff Children de UCSF, en vez de dar a los bebés biberones de leche artificial, lo que dificulta que luego vuelvan a tomar el pecho, la administración de pequeñas cantidades en los primeros días de vida alivia la preocupación de las madres por no tener suficiente leche, y facilita la transición hasta que incrementan su volumen de leche.

Y es que, tras el parto, las mujeres secretan calostro, una sustancia con una gran concentración de nutrientes y anticuerpos, pero que no evita que el bebé pierda peso, por lo que la madre piensa que el niño pasa hambre y este es uno de los motivos por los que se abandona la lactancia materna en los primeros tres meses, además de que el propio bebé rechaza el pecho después de haber probado el biberón.

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