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Bebés y niños
Niños y disfraces
Disfrazarse es el pasaporte perfecto al mundo de la imaginación y conlleva muchos beneficios para los pequeños de la casa. Cualquier momento es bueno para disfrutar con ellos de esta mágica actividad.
Escrito por Amparo Luque, Periodista experta en embarazo e infancia

Normas de seguridad que deben cumplir los disfraces infantiles

Como sucede con otros juguetes, los disfraces infantiles también deben ajustarse a unas normas y requisitos de seguridad para que los niños no corran ningún riesgo.

Normativa disfraces

Lo primero que tenemos que comprobar al comprar un disfraz para nuestros hijos es que cumpla con la legislación vigente sobre seguridad de cada país. Por ejemplo, en el caso de la Unión Europea, tiene que incluir la marca CE, que indica que “el disfraz es conforme a las disposiciones de la Directiva y que, salvo prueba que demuestre lo contrario, garantiza que cumple los requisitos legales sobre seguridad de sus usuarios”. También han de aparecer los datos de identificación del fabricante o del importador, señalar la edad recomendada y especificar que el material con el que está hecho es resistente al fuego o no inflamable.

Además, es importante que las instrucciones de uso del disfraz del niño, si las hay, estén en castellano. Y siempre hay que prestar mucha atención a cualquier advertencia específica tales como “Advertencia: no conviene para niños menores de 36 meses”; o “Advertencia: utilícese bajo la vigilancia directa de un adulto”. Éstas también pueden aparecer señaladas mediante pictogramas, en vez de textualmente. E incluso, tal y como indica la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes, los que imitan atuendos protectores (bombero, por ejemplo) y llevan accesorios como cascos, gafas o guantes tienen que advertir: “Este juguete no ofrece protección”.

Por otro lado, hay que vigilar que el disfraz para los más peques de la casa no lleve cordones en la zona del cuello ni botones (u otras piezas pequeñas) que se puedan desprender y provocar asfixia. Tampoco es recomendable que haya capuchas que opriman al niño. Igualmente, hay que controlar el tamaño, porque si al pequeño el disfraz le queda largo se puede tropezar y enredar en él.

Respecto a los accesorios del disfraz que elijamos, también hay que tener varias cosas en cuenta. Por ejemplo, si llevan pilas, éstas deben estar bien protegidas. Y si alguno de ellos es una espada, un bastón o un palo, habrá que asegurarse de que no son afilados, puntiagudos, duros o demasiado largos. En caso de que tropiece o se caiga, tu hijo se puede hacer mucho daño con estos accesorios.

Por último, se debe tener mucha precaución con las máscaras y las caretas, porque suelen contener compuestos peligrosos e inflamables (al igual que las pelucas, que preferiblemente serán cortas si recurrimos a ellas). Y hemos de asegurarnos que por los orificios y aberturas que tienen dispongan de la ventilación suficiente.

Si todo esto se cumple podéis estar tranquilos y disfrutar de la fiesta de disfraces.

Actualizado: 8 de Septiembre de 2017

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Escrito por:

Amparo Luque

Periodista experta en embarazo e infancia
Amparo Luque

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51%
de los chicos y el 69% de las chicas padecen problemas de espalda antes de cumplir 15 años
'Fuente: 'Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE)''

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