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Bebés y niños
Crisis de crecimiento y huelgas de lactancia
La lactancia puede pasar por baches y alterarse por repentinos rechazos del pecho (huelgas de lactancia), o por un aumento en la demanda de leche del bebé (crisis de crecimiento). Te explicamos cómo superarlos con éxito.
Escrito por Amparo Luque, Periodista experta en embarazo e infancia

Cuándo se producen las crisis de crecimiento del bebé

Las crisis o brotes de crecimiento son etapas en las que la maduración del bebé provoca cambios, que generalmente le llevan a demandar más leche porque necesita “un aumento rápido de producción para crecer, ya que va a pegar un estirón, y parece que sólo quiere mamar y mamar sin descanso, como si no se saciara” señala la especialista en lactancia IBCLC (Consultora Certificada en Lactancia Materna, por sus siglas en inglés) Luisa Fda. Santos. Y a pesar de que lo normal es que la producción de leche se regule según las necesidades del pequeño, éste se puede mostrar insatisfecho e incómodo mamando.

Habitualmente estos baches se solucionan, pero muchas mujeres, al notar a su hijo inquieto o notarse el pecho menos lleno, al creer que su leche no es suficiente alimento para su hijo, optan por complementarla con lactancia artificial, o directamente deciden abandonar la lactancia materna.

Lo bueno de estas crisis de crecimiento es que suelen producirse casi siempre a ciertas edades muy concretas, lo que nos facilita comprenderlas mejor y saber cómo actuar. Estas son las etapas del desarrollo del bebé en las que aparecen estos picos o brotes de crecimiento:

  • A los 17-20 días de vida: los pequeños demandan continuamente el pecho para regular la producción de leche y, aunque regurgiten, quieren seguir mamando. En las tomas están inquietos, arqueándose y estirándose, y lloriquean.
  • A los 6-7 semanas de vida: los bebés vuelven a necesitar más leche y se ponen muy nerviosos tomando el pecho, se agitan constantemente, e incluso dan tirones del pezón.
  • A los 3 meses: es una etapa de grandes cambios para tu hijo; por ejemplo, se distrae mucho mientras está mamando (cada vez es más curioso y sus sentidos están más alerta), por lo que cuando realmente come bien es cuando está adormilado. Además, ya es un experto succionando y lo hace más eficientemente, pudiendo vaciar el pecho en pocos minutos y, por tanto, saciándose antes. Por último, también es normal que en esta etapa engorde menos.

A todo esto se suma que la mujer puede notar los senos más blandos, lo que aumenta su angustia al pensar que no tiene suficiente leche. En realidad no hay problemas de cantidad, pero lo que sí sucede es que la leche no sube tan inmediatamente como antes, y el pequeño debe esperar un poco hasta que la recibe.

Según la especialista en lactancia IBCLC “es la crisis más molesta, ya que suele ser la más larga (aproximadamente tarda un mes en solucionarse) y, al coincidir o estar cerca el final de la baja maternal, en muchos casos supone el destete por una mala interpretación”. Es habitual, por tanto, que en esta etapa se inicie la complementación con leche artificial.

Posteriormente, tras la introducción de la alimentación complementaria, el mantenimiento de la lactancia materna es más difícil y, si se sigue con ella, es normal que se produzcan otras crisis de crecimiento, al año, y a los dos años de edad. Pero, a pesar de todo, algunas madres logran vencer los diversos baches que pueden aparecer y continuar con la lactancia (que sigue siendo nutritiva) hasta que tanto ellas como sus hijos lo desean, incluso más allá de los dos años. 

Actualizado: 3 de Julio de 2017

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Escrito por:

Amparo Luque

Periodista experta en embarazo e infancia
Amparo Luque

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'Fuente: 'Universidad Clemson (Carolina del Sur, Estados Unidos)''

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