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Belleza y bienestar
Dedo en martillo
El dedo en martillo es una afección caracterizada por la deformación de uno o más dedos del pie que se doblan hacia abajo. Un problema que suele estar relacionado con el uso de calzado estrecho e inadecuado.
Escrito por Marina García, Periodista, experta en salud y tercera edad

Síntomas del dedo en martillo y prevención

Síntomas del dedo en martillo y prevención

La deformidad se aprecia a simple vista y, si no se toman medidas, puede evolucionar a dedo en martillo rígido.

Resulta sencillo detectar la deformación de dedo en martillo porque a simple vista se aprecia la hiperflexión de la mitad del dedo hacia abajo. En las primeras fases de la patología, el afectado mantendrá la capacidad de estirar el dedo cuando está descalzado o al usar un zapato adecuado, es lo que se conoce como dedo en martillo flexible.

Sin embargo, si no se toman las medidas adecuadas, el dedo comenzará a doler tanto en movimiento como al estar parado, se formarán callosidades dolorosas en la parte superior del dedo debido al roce con el calzado y en la punta al mantener el contacto con la suela, mientras que la articulación se mantendrá flexionada y con falta de movilidad, originando el dedo en martillo rígido.

Evita la evolución del dedo en martillo flexible a rígido

Las personas que sean conscientes de que tienen antecedentes familiares de dedo en martillo, su trabajo les obliga a estar muchas horas de pie, su calzado habitual es alto o incómodo, o ya padecen un juanete, debe saber que tienen más posibilidades de sufrir esta deformidad. Para evitar que aparezca o que vaya a más, se debe acudir a un traumatólogo que será quién indique la mejor medida de prevención y tratamiento.

En este caso, si se sospecha que puede aparecer un dedo en garra, es muy probable que el especialista dé alguna de estas recomendaciones:

  • Evitar el uso de calzado muy estrecho o muy altos, dejando estos últimos para momentos especiales.
  • Usar plantillas suaves para aliviar la presión sobre el dedo del pie afectado.
  • Utilizar cojines para callos o cojines de fieltro para proteger la articulación que sobresale, y evitar el roce.
  • Emplear un elemento ortopédico conocido como ratoncillo que favorece que el dedo se mantenga estirado.

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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Escrito por:

Marina García

Periodista, experta en salud y tercera edad
Marina García

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