18 de mayo de 2012

Qué gusto da recibir los primeros rayos del sol del verano en la cara. Cuando las lluvias primaverales y los estornudos dejan paso a la claridad del estío salimos más a la calle a disfrutar del aire libre. Por supuesto que el sol nos proporciona salud tomado con moderación, pero conviene protegerse bien ante sus radiaciones. Para ello, no sólo debemos utilizar protector solar para la piel, nuestra mirada también es susceptible de ser dañada por las radiaciones ultravioleta (UVB), que pueden conducir a sufrir trastornos visuales como conjuntivitis, cataratas, queratitis (inflamación de la córnea), retinopatías (cualquier enfermedad no inflamatoria que afecte a la retina) e incluso lesiones cutáneas que pueden llegar a derivar en cáncer en la piel de los párpados.
Esta protección en forma de gafas de sol es especialmente necesaria para los niños menores de 16 años –cuyos ojos aún no están totalmente desarrollados–, los profesionales que trabajan al aire libre, los deportistas y las personadas operadas de cirugía ocular o que padezcan cataratas o deneración macular asociada a la edad (DMAE), así como retinosis pigmentaria o albinismo. Todos ellos deben evitar en todo momento exponerse a la luz solar sin la protección adecuada.
"La privación de sueño resulta incompatible con la vida."
25% de la población soporta niveles de ruido superiores a lo permitido
Por cada decibelio que se supera el umbral de los 65 máximos recomendables se aumentan los problemas vasculares, de tensión, psiquiátricos, de audición e incluso las posibilidades de sufrir un ictus.
Fuente: 'Ruido y salud'
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