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Belleza y bienestar
La salud del viajero
Antes de emprender un viaje conviene tomar algunas precauciones para evitar que posibles problemas de salud nos amarguen las esperadas vacaciones. Estos consejos te ayudarán a disfrutarlas sin sobresaltos.
Escrito por Eva Salabert, Periodista experta en salud

Cómo preparar un botiquín para viajar

Para preparar el botiquín para viajar se deben tener en cuenta las zonas que se van a visitar, los medios de transporte que se emplearán en los desplazamientos, las características de las personas que viajan y el tiempo que se pasará fuera de casa pero, en general, existen una normas básicas a seguir:

  • Mantener el botiquín en un lugar fresco y seco y, por supuesto, fuera del alcance de los niños.
  • El botiquín siempre debe contener el material necesario para curar heridas superficiales como desinfectantes (alcohol etílico, povidona yodada, agua oxigenada, mercurocromo) gasas estériles, tiritas, vendas y esparadrapo, tijeras, guantes desechables y unas pinzas que permitan extraer cuerpos extraños.
  • En el caso de que se quiera ahorrar espacio y se decida eliminar las cajas de los medicamentos, asegurarse de que no están caducados y no olvidar llevar los prospectos.
  • Los medicamentos más comunes que debe incluir el botiquín del viajero son: analgésicos, antiinflamatorios, protectores estomacales, antihelmínticos, antitérmicos, antidiarreicos y antimareos. En la farmacia hay disponibles sueros orales que resultan muy prácticos para evitar la deshidratación en personas afectadas por diarreas.
  • Es muy común sufrir la picadura de insectos, por lo que es conveniente llevar repelente de insectos (probando primero que no nos provoque alergia), y contar con antihistamínicos o corticoides para aliviar las picaduras que no se puedan evitar.
  • En la farmacia puedes adquirir pastillas para purificar el agua, pero no olvides que no eliminan todos los microbios.
  • Las personas que siguen algún tratamiento crónico (diabéticos, hipertensos, personas con patologías cardiacas…) deben comprobar que llevan suficientes fármacos, porque podrían tener dificultades para conseguirlos en el país de destino.
  • Aunque no se padezca ninguna enfermedad crónica, debemos tener en cuenta las afecciones a las que somos propensos, como pueden ser el estreñimiento, las cefaleas, las molestias menstruales, los gases, la acidez de estómago… e incluir entonces los remedios que habitualmente utilicemos para combatir estos problemas.
  • Los productos de protección solar son imprescindibles aunque no se tenga pensado “tomar el sol”. Deben tener un factor de protección alto y aplicarse siempre antes de salir al exterior.
  • Los ojos también son más vulnerables en verano, a causa de la mayor exposición a las radiaciones solares y el baño en piscinas públicas, entre otros motivos. Para aliviar el enrojecimiento y el picor podemos añadir al botiquín los colirios que nos recomiende el médico o farmacéutico. Puedes llevar también suero fisiológico, que es inocuo, y te servirá para hidratar tanto los ojos como las vías respiratorias, que también se resecan más con el calor.
  • Otra opción es incluir productos específicos para el cuidado de los pies, como parches para evitar o aliviar las ampollas o los callos, crema para hidratarlos…
  • No olvides el termómetro, sobre todo si viajas con niños

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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'Fuente: 'Grupo de Expertos en Medicina Estética Oncológica (GEMEON)''

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