18 de mayo de 2012
Cuidado íntimo activo
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El pH (potencial de Hidrógeno) de la piel vulvo-vaginal de las mujeres varía a lo largo de su vida. Durante la época fértil se sitúa entre 4,5 y 5; antes de la menarquia es prácticamente neutro (alrededor de 7), valor que vuelve a alcanzar en la menopausia. También en la menstruación sube ligeramente (6,8 a 7,2), resultando más ácido en el embarazo (4 a 4,5).
Algunos estudios han relacionado la práctica de ejercicio físico moderado y una vida sexual activa con valores de pH más bajos y adecuados.
Por el contrario, determinados hábitos o situaciones, como una higiene íntima con productos inadecuados, utilizar prendas muy ajustadas y/o confeccionadas con fibras sintéticas que pueden provocar reacciones alérgicas, tomar ciertos antibióticos, el uso de desodorantes íntimos, preservativos, etc. pueden modificar el equilibrio natural de la flora bacteriana vaginal.
La flora bacteriana presente en la vagina cumple una función protectora frente a patógenos externos, pero el aumento de pH provoca una disminución de esta flora, lo que tiene como consecuencia un incremento del riesgo de infección. Por lo tanto, cuando el pH vaginal se encuentra alterado puede ser indicio de la existencia de una infección como la vaginitis, y suele estar asociado a molestias vaginales como sequedad, picor, irritación o dispareunia (dolor durante el coito).
"La privación de sueño resulta incompatible con la vida."
25% de la población soporta niveles de ruido superiores a lo permitido
Por cada decibelio que se supera el umbral de los 65 máximos recomendables se aumentan los problemas vasculares, de tensión, psiquiátricos, de audición e incluso las posibilidades de sufrir un ictus.
Fuente: 'Ruido y salud'
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