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La radiación solar perjudica más a los ojos que a la piel

La córnea es 300 veces más sensible a la radiación solar que la piel, por eso, aparte de aplicarnos cremas de protección solar, no debemos olvidar tomar medidas para evitar dañar nuestros ojos.
Radiación solar ojos

02 de Julio de 2012

Los especialistas advierten que la radiación solar es más perjudicial para los ojos que para la piel, por lo que inciden en la necesidad de protegerlos empleando unas gafas de sol apropiadas. Y es que aunque cada vez estamos más concienciados sobre la necesidad de aplicarnos cremas de protección solar, a veces olvidamos tomar medidas para evitar que los ojos resulten dañados, y la córnea es 300 veces más sensible a la radiación solar que la piel.

La piel cuenta con la protección natural que le proporciona la melanina, pero la córnea y el cristalino carecen de medios para defenderse de la radiación ultravioleta. En el caso de los niños, exponerse al sol sin protección ocular es todavía más peligroso, porque su cristalino se está desarrollando todavía, y es imprescindible que se acostumbren a utilizar gafas de sol.

Para proteger la salud de los ojos hay que llevar gafas de sol -que tengan como mínimo un filtro de categoría 3- mientras se permanezca en el exterior, y especialmente entre las 12.00 y las 16.00 horas

Durante la primavera y el verano se incrementa el número de horas que pasamos expuestos a la luz solar, y es frecuente acudir a la playa, la montaña o la piscina, que son zonas de mayor irradiación, en las que se puede llegar a triplicar el índice ultravioleta normal. Por ello, los expertos explican que para proteger la salud de los ojos hay que llevar gafas de sol de forma continuada cuando se permanezca en el exterior –especialmente entre las 12.00 y las 16.00 horas–, y escoger aquellas que tengan como mínimo un filtro de categoría 3.

Para elegir unas gafas de sol adecuadas no se deben seguir solo criterios estéticos, porque si no disponen de los filtros necesarios la radiación ultravioleta alcanzará la retina y puede ocasionar lesiones, desde quemaduras –queratitis–, hasta fotofobia. A largo plazo, el daño podría llegar a provocar patologías más graves como cataratas prematuras, e incluso degeneración macular, que causa una pérdida de visión irreversible. Los especialistas aconsejan que las gafas de sol se adquieran en establecimientos especializados, como las ópticas, donde se pueden obtener garantías de que cumplen la normativa de calidad.

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