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Ser presidente del Gobierno reduce la esperanza de vida

Ejercer como presidente del Gobierno puede aumentar un 23% el riesgo de morir, e incluso acortar la esperanza de vida hasta 2,7 años, según ha revelado un estudio que ha analizado a 279 líderes políticos de 17 países.
Ser presidente del Gobierno reduce la esperanza de vida

El poder político 'desgasta' la salud y puede acortar la vida, según un estudio.

21 de Diciembre de 2015

Ser presidente del Gobierno puede llegar a reducir la esperanza de vida hasta 2,7 años, según revela un estudio en el que se ha comparado la supervivencia 279 políticos que han ejercido este cargo en 17 países –Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Noruega, Nueva Zelanda, Polonia, Reino Unido y Suecia– con la de 261 candidatos a este puesto y que no resultaron elegidos, entre los años 1722 y 2015.

Ser diputado, por el contario, no parece deteriorar la salud, ya que un estudio muestra que la tasa de mortalidad de estos políticos es, de hecho, un 28% menor a la de la población general

El estudio, que se ha publicado en British Medical Journal, se llevó a cabo teniendo en cuenta la edad de cada uno de los candidatos en las últimas elecciones generales en las que participaron, y tomando como referencia lo que se esperaría en un individuo de la misma edad y sexo. Los resultados mostraron que los políticos que llegan a ser presidentes del Gobierno tienen un 23% más riesgo de morir y viven hasta 2,7 años menos que los candidatos que no acceden al cargo.

A pesar de los peligros que entraña para la longevidad ser el líder del Ejecutivo, ser diputado, por el contario, no parece deteriorar la salud, ya que un grupo de investigadores de la Universidad de Surrey, en Reino Unido, ha examinado a casi 5.000 personas que fueron miembros de las dos cámaras del Parlamento británico entre 1945 y 2011, y ha observado que su tasa de mortalidad es, de hecho, un 28% menor a la de la población general.

Los autores de este estudio han indicado, además, que la mortalidad entre los parlamentarios conservadores es inferior a la de los diputados que pertenecen a otros partidos políticos, lo que atribuyen a factores socioeconómicos y educativos diferentes según su origen. Otro dato que han descubierto es que cuando los diputados son elegidos por primera vez a los 60 año o más, su mortalidad es relativamente menor que la de los que son elegidos cuando son más jóvenes.

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