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Belleza y bienestar
Trastornos del sueño en la menopausia
El sueño se hace más ligero a medida que envejecemos. Los síntomas que acompañan a la menopausia tampoco ayudan a tener un descanso nocturno reparador. Te ofrecemos consejos para ayudarte a conciliar el sueño.
Escrito por Redacción de Webconsultas,

Trastornos del sueño en la menopausia

Los cambios hormonales de la menopausia alteran los ritmos biológicos de la mujer, que puede sufrir trastornos del sueño que la impidan dormir las horas que en ella era habitual, o tener un descanso de inferior calidad que afecte a su vida diaria. A ello se une el hecho de que, a medida que las personas se hacen mayores, el sueño se vuelve más ligero y los despertares nocturnos son más frecuentes. De hecho, algunas mujeres se despiertan con frecuencia y comienzan a tener dificultades para conciliar el sueño unos años antes de la menopausia, durante la etapa de transición.

Algunos de los síntomas propios de esta fase influyen en la calidad del sueño. Muchas mujeres durante la menopausia se despiertan a menudo por la noche con sensación de inquietud, otras debido a los sofocos nocturnos (con calor intenso o escalofríos), que provocan, a su vez, más ansiedad. De hecho, los sofocos son una de las principales causas que altera el sueño en la menopausia. Si son nocturnos pueden causar sudoración profusa, y despertares una o más veces a lo largo de la noche.

Es importante recordar que se ha comprobado que dormir menos horas de las necesarias tiene repercusiones negativas sobre la salud, como un mayor riesgo de desarrollar sobrepeso u obesidad, menor capacidad de atención y de reacción, pérdida de memoria, alteraciones en la piel y la vista, somnolencia durante el día que puede provocar accidentes, e incluso más probabilidades de padecer problemas emocionales, como la depresión, derivados de un descanso insuficiente.

Con sueños interrumpidos y ligeros, las mujeres que sufren estos trastornos sienten mermada su calidad de vida. Por la noche no descansan y al día siguiente suelen sentirse sin fuerzas, irritables, e incluso tener dificultades para concentrarse en sus labores profesionales o sus tareas diarias. Como hemos señalado, la falta continuada de un sueño reparador puede repercutir en la salud tanto física como psíquica y, por tanto, ponerle remedio es necesario a cualquier edad, pero más aún durante la menopausia, para evitar además que la acumulación de síntomas no repercuta también en nuestro estado de ánimo.

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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