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Un defecto en el cerebro aumenta el riesgo de sufrir adicciones

Un estudio sueco ha revelado como, debido a una disfunción relacionada con los niveles de dopamina y glutamato provoca que el cerebro humano se vuelva especialmente sensible a las sustancias adictivas.
Doctora mirando una radiografía del cerebro

Los niveles de dopamina y glutamato provocan que el cerebro se vuelva sensible a la recompensa.

03 de Septiembre de 2011

Una disfunción asociada a los niveles de dopamina y glutamato provoca que el cerebro humano se vuelva especialmente sensible a la recompensa y, como consecuencia de ello, se incremente la tendencia del individuo a consumir determinadas sustancias, desde drogas como la cocaína a alimentos como el azúcar. Así lo ha puesto de manifiesto un reciente estudio realizado por la Universidad de Uppsala, en Suecia, liderado por el doctor Asa Mackenzie.

La adicción constituye un grave problema social, y se desconocen los mecanismos por los que ciertas sustancias intervienen en el comportamiento adictivo. El cerebro humano tiene un sistema de recompensa que proporciona sensaciones de felicidad y placer ante determinados estímulos, como comer o beber algo que nos agrade, mantener relaciones sexuales o hacer deporte. Para sentir placer es preciso que se liberen algunas sustancias en el cerebro, como la dopamina. Sin embargo, el alcohol y las drogas también tienen la capacidad de inducir sensaciones placenteras, que son tan intensas, que afectan a las células nerviosas del sistema de recompensa, originando así la adicción. 

El alcohol y las drogas tienen la capacidad de inducir sensaciones placenteras, que son tan intensas, que afectan a las células nerviosas del sistema de recompensa, originando así la adicción

Los autores del estudio demostraron que el glutamato y la dopamina colaboraban para enviar señales y activar así el sistema de recompensa del cerebro. Para ello, privaron a un grupo de ratones de su capacidad para enviar dichas señales desactivando el transportador de glutamato, que se conoce como VGLUT, y observaron que los animales aumentaban la ingesta de azúcar y cocaína, para compensar la disfunción. Comprobaron también que se producían alteraciones genéticas en el sistema de recompensa de los ratones, disminuyendo sus niveles de dopamina e hipersensibilizando al cerebro hacia las sustancias consideradas adictivas.

Los científicos pretenden estudiar ahora la posible relación entre la adicción a sustancias gratificantes, capaces de activar el sistema de recompensa del cerebro humano, y los bajos niveles de VGLUT.

Fuente: EUROPA PRESS

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