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Belleza y bienestar
Carillas dentales, una sonrisa ‘de cine’ es posible
Tener una dentadura que permita lucir una sonrisa perfecta es el sueño de cualquiera, y hacerlo realidad es posible con las carillas dentales, un tratamiento estético indoloro que te garantiza una boca radiante.
Escrito por Natalia Castejón, Periodista

Tipos de carillas dentales

Existen varios modelos de carillas estéticas; sin embargo, los dos más utilizados son las carillas de composite, un material muy resistente, y las de porcelana. A continuación se explican con detalle, pero antes de decantarte por una de ellas, siempre debes consultar con un dentista, que te dirá cuál es la opción más adecuada para ti:

Carillas de composite

Las carillas hechas de composite están formadas por un material con una base de resina acrílica mezclada con cerámica, lo que le proporciona una resistencia bastante alta. Estas carillas se colocan directamente sobre el diente, donde el profesional moldea la forma y da el tamaño deseado, para después endurecerlo utilizando luz ultravioleta.

Las principales ventajas de este tipo de carillas es que no requieren mucha preparación previa, sino solo un limado del esmalte del diente. También es un proceso más rápido, pues no se deben realizar las carillas en un laboratorio externo, son más baratas que las de porcelana, pues su precio ronda los 200 euros, y son más fáciles de reparar en caso de fractura.

Entre los inconvenientes se encuentra una duración estimada menor, entre 5 y 10 años, y la posibilidad de que con el tiempo y el uso de alimentos y bebidas el color del material de las carillas cambie. Además, aunque son muy resistentes, se debe acudir periódicamente al dentista para su mantenimiento, pues es más fácil que se fracture una carilla de composite que una de porcelana.

Carillas de porcelana

La porcelana es una cerámica de vidrio que se refuerza con materiales como la leucita, que le da el mayor nivel de resistencia posible, muy similar al propio esmalte del diente. Este tipo de carillas estéticas son elaboradas fuera de la clínica dental, y por ello el tratamiento con este material es algo más lento. Primero se deben tomar las medidas de los dientes de los pacientes y trasladar esa información al laboratorio, que se encargará de diseñar, de manera totalmente personalizada, todas las carillas necesarias. En la siguiente visita el profesional las colocará mediante un potente adhesivo.

Este tipo de carillas son más duraderas, ya que con un buen cuidado pueden formar parte de tu sonrisa entre 10 y 15 años; además, tienen una apariencia más natural y su color no suele sufrir variaciones. Este tipo de tratamiento no necesita revisiones cada cierto tiempo, como sí ocurre con las carillas de composite.

Entre los inconvenientes que plantean las carillas de porcelana se encuentra un mayor tiempo de colocación, pues es necesario acudir varios días a la consulta para tomar medidas, a lo que se añade el tiempo que el laboratorio tarda en realizar las piezas. Su precio es más elevado y, en caso de rotura, no existe la posibilidad de una reparación, sino que habría que reemplazar toda la carilla. Otra desventaja es que para su colocación es necesario limar el esmalte del diente original, por lo que se pueden dar casos de sensibilidad dental.

Actualizado: 10 de Octubre de 2016

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