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Belleza y bienestar
Liberación miofascial
Todo el cuerpo está recubierto de un tejido conocido como fascia. La liberación miofascial es una terapia que ayuda a mantenerla en un estado óptimo, para prevenir el dolor y problemas de movilidad.
Escrito por Laura Saiz, Periodista especializada en deporte, belleza y bienestar

Cómo es una sesión de liberación miofascial

Normalmente la liberación miofascial es una técnica que no se emplea sola, puesto que los profesionales prefieren combinar varios tratamientos para obtener mayores beneficios. De esta manera lo manifiesta Álvaro Guerrero, fisioterapeuta y codirector del Centro Médico y de Rehabilitación Premium Madrid, quien señala que “está demostrado que la combinación de distintas técnicas es más efectiva para resolver el problema que nos causa el dolor o la patología”. Así, en su centro médico, se realizan tratamientos de terapia miofascial combinados con técnicas de osteopatía, movilización neuromeníngea o reeducación postural global, junto con otras técnicas de fisioterapia.

Una sesión de liberación miofascial, que suele extenderse a lo largo de una hora, comienza con la palpación por parte del fisioterapeuta del cuerpo del paciente para determinar en qué estado se encuentra el sistema fascial y dónde está alterado.

Una vez diagnosticado el problema, es importante calentar la fascia para que ésta sea más manejable; para ello, y gracias a que está compuesta de colágeno, el profesional trabajará con sus dedos, palmas, e incluso codos, en la propia fascia, con el objetivo de prepararla para su posterior manipulación. En este punto, el fisioterapeuta realizará, mediante movimientos largos, una serie de estiramientos suaves y sostenidos para alargar la fascia y así producir su liberación.

Es una sesión tranquila y pausada, ya que se busca que la fascia se vaya estirando por sí misma con la ayuda del trabajo manual, pero nunca forzándola.

Una única sesión de liberación miofascial, cuyo precio va a partir de los 40 euros, ya es suficiente para sentir una mejora sustancial en las tensiones del sistema facial, pero lógicamente será el fisioterapeuta el que valore el número de sesiones que un paciente necesita, puesto que dependerá del estado de tensión inicial de la fascia y de la existencia de síndrome de dolor miofascial, así como de puntos gatillo miofasciales.

Tras un tratamiento de liberación miofascial es aconsejable, como explica el codirector de Premium Madrid, “beber abundante agua para favorecer la eliminación de toxinas, y complementar el tratamiento con técnicas de reeducación postural global y stretching (estiramientos)”.

Aunque la liberación miofascial ayuda a eliminar toxinas y líquidos retenidos, no se puede considerar un tratamiento estético y, por lo tanto, quien esté interesado debe acudir siempre a clínicas que cuenten con fisioterapeutas especializados. Manejar la fascia sin los conocimientos necesarios (sobre todo cuando se tiene dolor o enfermedad) puede ser contraproducente, y si tu único objetivo es reducir la celulitis o rebajar la hinchazón de piernas, probablemente haya tratamientos más adecuados como puede ser el drenaje linfático.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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