Catarro
Escrito por Sergio García Escrivá, Licenciado en Farmacia
Ni los cambios de temperatura ni la exposición al frío son los responsables del incómodo catarro; los culpables son los virus, y la mejor prevención es una buena higiene y evitar el contacto con los afectados.

Síntomas de un catarro

Tras un periodo de incubación que puede rondar entre 24 y 72 horas, los síntomas del catarro comienzan a volverse identificables.

El catarro suele comenzar con dolor de garganta, con la sensación de que raspa al hablar o al tragar; seguido, generalmente, de rinorrea (goteo nasal), estornudos, malestar general y obstrucción nasal. Muchas personas pueden presentar tos.

La temperatura suele ser normal o subir unas pocas décimas, sobre todo si los agentes causantes son rinovirus o coronavirus.

Tras un par de días, la mucosidad nasal puede aumentar de espesor y parecer purulenta. Esto es normal, debido a que el sistema inmune está combatiendo al invasor, pero no significa que haya una infección por bacterias. Por ello, salvo en casos muy excepcionales, el médico no suele prescribir antibióticos para los catarros, y nunca debemos automedicarnos con ellos.

Sin embargo, cuando el esputo (mucosidad expulsada por la boca desde el pulmón) es purulento (amarillo oscuro, verde, rojizo…) sí es un síntoma sugestivo de infección importante, y debemos acudir a un profesional sanitario en busca de consejo.

Síntomas de complicaciones del catarro

El catarro suele ser una afección benigna. No obstante, si el paciente presenta algún tipo de patología de base, como asma, bronquitis crónica u otros tipos de afección respiratoria, puede tener más problemas para respirar durante y después de la infección. Si esto ocurre, consulte con su médico la mejor opción para aliviar estas molestias.

 
Actualizado: 24/10/2013

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