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Anhedonia, vivir sin placer

La anhedonia es la incapacidad para experimentar placer, que puede abarcar todos los ámbitos de la vida, o centrarse en un solo aspecto. El afectado no puede reconocer los estímulos positivos ni reaccionar ante ellos.
Anhedonia, vivir sin placer
La anhedonia está provocada por una alteración en el sistema de recompensa en el cerebro

La anhedonia es la incapacidad para experimentar placer con actividades que normalmente resultarían agradables o con las que antes se disfrutaba. Es como si la persona estuviera anestesiada y la anestesia, en vez de evitar que sintiese dolor, le impidiera reconocer los estímulos positivos que conducen al placer, o directamente los bloqueara.

Según los investigadores, el problema puede deberse a una alteración del sistema de recompensa en el cerebro, un mecanismo por el que la dopamina provoca satisfacción al comer o mantener relaciones sexuales, por ejemplo.

Más que un trastorno en sí mismo, la anhedonia se considera un síntoma o signo de que el individuo sufre un trastorno emocional o psiquiátrico, como la depresión, la distimia, la esquizofrenia, o una adicción a drogas o alcohol que le impide disfrutar de cualquier sensación placentera que no esté ligada al consumo de esas sustancias. También puede ser un efecto secundario de algunos medicamentos.

La anhedonia puede afectar a todos los ámbitos de la vida, o centrarse en un solo aspecto; así, por ejemplo, existe la anhedonia social, cuando la persona no disfruta del contacto con los demás y su interés por relacionarse es nulo, lo que le lleva al aislamiento social; o la anhedonia eyaculatoria, que se caracteriza por que la eyaculación no va acompañada del placer del orgasmo.

Recientemente, un grupo de investigadores españoles ha identificado lo que se ha denominado ‘anhedonia musical’, que define la incapacidad de muchas personas para emocionarse o disfrutar al escuchar una melodía, aunque otras actividades sí les produzcan sensaciones placenteras.

Tratamiento de la anhedonia

El diagnóstico se realiza con las escalas de Chapman: una mide la anhedonia física –o incapacidad para experimentar placer frente a estímulos físicos, como la comida–, y otra la de tipo social –la que impide al individuo gozar de la compañía ajena–. De esta forma se comprueban también la gravedad de los síntomas y su impacto en la calidad de vida del paciente.

En la anhedonia social la persona no disfruta del contacto con los demás, mientras que la anhedonia eyaculatoria se caracteriza por la ausencia de placer durante la eyaculación

Para poder abordar el tratamiento de la anhedonia, sin embargo, es necesario determinar primero su origen, es decir, las causas que han provocado su aparición, e intervenir sobre éstas. Como decíamos antes, esta afección suele ser un síntoma de otra enfermedad o trastorno, por lo que es necesario identificar la patología de base para establecer un tratamiento adecuado, que permitirá que el paciente recupere también su capacidad para sentir placer.

En algunos casos, la anhedonia puede deberse a una situación laboral, económica, sentimental o familiar difícil, que ha hecho que una persona pierda temporalmente la capacidad de disfrutar porque las preocupaciones se lo impiden. Solucionar estas situaciones, o aprender a afrontarlas, es el primer paso para que la persona pueda relajarse y recuperar la capacidad de sentir placer y de ver los aspectos positivos de la vida.

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Entrevista con el experto

Miguel Pita
El experto en genética Miguel Pita explica cómo influye nuestro ADN en nuestro comportamiento y preferencias. Foto @CarlosGivaja.

Miguel Pita

Doctor en Genética y Biología Celular, y autor de 'El ADN dictador'
"Estamos más determinados genéticamente de lo que nuestro cerebro quiere reconocer, porque hemos perdido la capacidad de vernos como animales, pero si nos fijásemos en otros animales observaríamos que en su programa genético llevan escritos muchos instintos que condicionan su conducta"

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'Fuente: 'Dr. Fernando Pérez-Ruiz, jefe de grupo de investigación del Instituto Biocruces''

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