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La dieta de los astronautas: objetivo Marte

Para viajar a Marte hay que prolongar la conservación de alimentos ricos en nutrientes que cubran las necesidades de los astronautas. Cultivar en el espacio es otra opción que ya se ha probado con éxito.
La dieta de los astronautas: objetivo Marte

El cultivo de hortalizas en condiciones de microgravedad ayudará al hombre a llegar a Marte.

Viajar a Marte podría dejar de ser el argumento de una película de ciencia ficción en un futuro cercano, pero para que los astronautas puedan permanecer suficiente tiempo en el espacio como para alcanzar este planeta es preciso garantizarles un aporte energético y nutricional adecuado que cubra sus necesidades y que les permita mantener un buen estado de salud, teniendo en cuenta las limitaciones que imponen el lanzamiento y las características propias de la misión.

La dieta de los astronautas incluye frutas, frutos secos, pollo, ternera, dulces, y bebidas como café o . Sin embargo, el cosmonauta puede experimentar cambios fisiológicos durante la misión que le provoquen una pérdida de peso, por lo que sería conveniente incrementar ligeralmente el aporte de proteínas, de calcio y vitamina D, y disminuir el de fibra. Además, a consecuencia de la falta de gravedad la mayoría de los alimentos se deshidratan y es necesario añadirles agua para que recuperen el estado que tenían cuando se cocinaron.

Como ya explicó el Dr. César Alonso Rodríguez, del Centro de Instrucción de Medicina Aeroespacial de Madrid, en un congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, los alimentos elegidos para una prolongada estancia en el espacio deberían cumplir determinados requisitos, por ejemplo, que "cuenten con un buen olor y sabor, y que sean de fácil digestión". Este experto también considera imprescindible reducir el peso y el volumen, tanto de los alimentos como de sus envases, que los productos alimenticios seleccionados resulten de fácil preparación para la tripulación y no interfieran en sus planes de trabajo, y que generen la menor cantidad de residuos posible.

En el transbordador espacial las comidas se seleccionan cinco meses antes del vuelo, se preparan tres meses antes y se suben a bordo entre 24 y 36 horas antes. Llevan más de 70 tipos de comida y más de 20 bebidas. Los alimentos utilizados en el espacio pierden vitamina A, ácido fólico, tiamina y toda la vitamina C después de un año.

Cultivar en el espacio… y en Marte

El ser humano que más días ha permanecido en el espacio es el cosmonauta ruso Sergei Kikralev, que cuenta con 804 días acumulados en seis misiones, muy por debajo del tiempo mínimo que se debería emplear en una misión al planeta Marte. Una expedición a Marte puede llegar a durar tres años, y es complicado mantener las propiedades nutritivas y organolépticas de muchos alimentos durante tanto tiempo. Recurrir a comidas hidratadas implicaría, según Alonso, tener garantía de suministro suficiente de agua, cuya disponibilidad es limitada porque gran parte procede del reciclado, y también resulta arriesgado depender de comida almacenada en congeladores.

“El gran reto consiste en crear envases ligeros y herméticos que puedan mantener la frescura y esterilidad durante al menos tres años”

Este experto añade que "el gran reto consiste en crear envases ligeros, herméticos, que puedan mantener la frescura y esterilidad durante al menos tres años, y que además habría que recurrir a un sistema mixto del que forme parte un modelo de soporte de vida bio-regenerativo, reproduciendo condiciones de luz, temperatura, humedad y concentración de CO2 y de fertilizantes, para poder reutilizar productos excretados por el hombre como el agua, minerales y CO2, para cultivar verduras o cereales en ambientes diferentes de la superficie terrestre, así como en el interior de la nave o en plantas en la superficie de la luna o de Marte".

En agosto de 2015 tres de los astronautas que viven en la Estación Espacial Internacional (ISS) degustaron la primera hortaliza –una lechuga– cultivada en gravedad cero. Las lechugas de la primera cosecha producida en el invernadero Veggie (Vegetable Production System) que la NASA instaló en la estación orbital en mayo de 2014, habían sido previamente analizadas en la Tierra para comprobar que eran aptas para el consumo humano.

El cultivo de vegetales y la producción de proteínas animales en condiciones de microgravedad –algo que también se está investigando–, puede ser la solución para alimentar a los tripulantes durante una larga misión espacial y, además, como han señalado los expertos, contribuirá a su estabilidad psicológica, porque consumir alimentos frescos hará que su dieta sea más parecida a la de la Tierra.

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