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Coreomanía, bailar hasta la muerte

La coreomanía constituyó un fenómeno social documentado en Europa entre los siglos XIV y XVII por el que las personas, sin motivo aparente, bailaban en trance durante días, e incluso meses, hasta desfallecer o morir.
Coreomanía, bailar hasta la muerte

Hay quienes atribuyen las epidemias de baile a un envenenamiento por cornezuelo, una sustancia que provoca alucinaciones y que proliferaba en algunos cereales en las temporadas húmedas.

La coreomanía, también conocida como epidemia de baile y, de forma más popular, con la expresión ‘Baile de San Vito’, hace referencia a un fenómeno social desaparecido a mediados del siglo XVII y del que ya no se han vuelto a registrar episodios desde entonces. Documentado en Europa entre los siglos XIV y XVII, consistía en la formación de grupos de personas que empezaban a bailar sin un motivo aparente y de forma irregular, atrayendo a muchas más a su ritual. Los participantes bailaban en una especie de trance durante días, semanas, o meses, sin descanso, hasta desplomarse (e incluso morir) por puro agotamiento.

La coreomanía desapareció a mediados del siglo XVII, pero entre el siglo XIV y esa fecha existen documentados en Europa muchos casos de este fenómeno social que hacía bailar a las personas en trance

A día de hoy sigue sin haber sido identificada una causa clara que explique el desarrollo de estas epidemias de baile, documentadas en numerosos textos de la época. Hay quienes hablan de un envenenamiento por cornezuelo, una sustancia que provoca alucinaciones y que proliferaba en las espigas del centeno y otros cereales en las temporadas húmedas. El historiador John Waller, autor del libro Tiempo de baile, tiempo de morir y uno de los mayores estudiosos de este fenómeno, apunta por su parte a la histeria colectiva, propiciada por un mundo lleno de privaciones y gobernado por la hambruna, como origen del trance.

En términos médicos la coreomanía se ha relacionado por sus síntomas con enfermedades como la Corea de Sydenham, diagnosticada en el siglo XVII por el médico Thomas Sydenham. Se trata de una enfermedad infecciosa provocada por la bacteria estreptococo del grupo A que provoca fiebres reumáticas, cuya consecuencia es la aparición de contracciones incontrolables y espasmódicas de los músculos, que pueden producir una falsa impresión de baile.

La epidemia de baile de 1518

Como decíamos, están documentados muchos casos de epidemias de baile entre los siglos XIV y XVII. Los más importantes por su magnitud y sus consecuencias fueron el de Aquisgrán (Alemania) de 1374, que se extendió a países cercanos como Holanda, Francia, Bélgica, Italia o Luxemburgo; y sobre todo la epidemia de baile de Estrasburgo de 1518, tras la que muchas personas sufrieron invalidez y ataques epilépticos, mientras que otras tantas murieron por infartos y derrames cerebrales provocados por el agotamiento extremo.

La historia reserva el inicio de este baile a una mujer, Frau Troffea, que comenzó a bailar en las calles de Estrasburgo. En una semana ya se habían unido a ella más de 30 personas. Y un mes más tarde, en su punto álgido, la epidemia de baile involucraba a cuatro centenares de hombres, mujeres y niños bailando en trance.

Según las crónicas de la época, atemorizadas por la dimensión que iba adquiriendo la epidemia, las autoridades incluso llegaron a montar un escenario y a contratar músicos, esperando que el propio baile curase a los enfermos. Lo que conseguían, sin embargo, era justo el efecto contrario.

El origen de la expresión “baile de San Vito”

Hoy, cuando alguien está de pie y en continuo movimiento, es habitual decir que tiene el “baile de San Vito”, una expresión por la que también se conoce de forma coloquial a la coreomanía. El origen de esta expresión se encuentra en la historia de San Vito, un mártir que según la leyenda logró curar los ataques de epilepsia del hijo del emperador Diocleciano.

Pintura de Pieter Brueghel el joven
"Dance at Molenbeek" Pintura de Pieter Brueghel el joven, sobre un dibujo de su padre Pieter Brueghel el Viejo.

Desde entonces, durante muchos siglos, a las personas que sufrían los síntomas de la Corea de Sydenham o de la enfermedad neurológica, degenerativa y hereditaria de Huntington, caracterizada también por movimientos espasmódicos y exagerados de las extremidades, sus familiares los llevaban a encomendarse a San Vito, con la esperanza de que éste los curase.

Una leyenda menos amable dibuja a Vito como un niño de apenas siete años que, tras salvar al hijo del emperador, fue condenado a muerte por Diocleciano. Mientras era quemado con aceite hirviendo, el niño se levantó la sotana y empezó a bailar, seguramente a consecuencia de los movimientos espasmódicos provocados por el martirio. Cuenta la historia que el emperador y su corte no pudieron contenerse y se unieron a los movimientos arrítmicos del santo.

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Escrito por:

Adrián Cordellat

Periodista especializado en maternidad, educación y salud
Adrián Cordellat

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'Fuente: 'The Journal of Clinical Psychiatry''

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