22 de mayo de 2012
Cuando estornudamos, tenemos la costumbre de decir palabras o frases de las que no conocemos su por qué, pero aun así, las seguimos mencionando.
Las razones hay que buscarlas mucho tiempo atrás, en distintas civilizaciones donde, en cada una de ellas, existían supersticiones.
Es una expulsión brusca, involuntaria e irrefrenable de aire, a través de la nariz y de la boca, cuya causa es la irritación de la mucosa nasal, provocando una fuerte inspiración de aire que pasará a los pulmones y desde los cuales se excretará al exterior.
Cuando el aire es lanzado a través de la boca, lo hace de una forma violenta y ruidosa a una velocidad de hasta 160 Km/hora.
Es un mecanismo de defensa del aparato respiratorio para poder eliminar cualquier sustancia irritante como el polvo, polen, etcétera.
En el acto del estornudo están involucrados una alta variedad de músculos que trabajan juntos y en el orden adecuado, como son:
La expresión “Jesús” después de cada estornudo se remonta a la época romana: los católicos romanos pensaban que cuando una persona sana emitía un estornudo, era señal de que el cuerpo intentaba expulsar los espíritus malignos de futuras enfermedades, por lo que acto seguido, después de estornudar, se decían toda clase de frases que invocaban felicidad, como “enhorabuena”, “felicidades”...
Pero esta costumbre se perdió a partir del año 590, durante el reinado del Papa Gregorio I (540-604). En este período de tiempo apareció la peste en Europa, donde los enfermos estornudaban con bastante frecuencia. Para combatir la enfermedad, el Papa ordenó rezar de manera constante oraciones cristianas invocando a Jesucristo o a la virgen, por lo que cada vez que alguien escuchaba el sonido de un estornudo debía ser inmediatamente bendecido para evitar el desarrollo de la peste. Así se inicia la costumbre de que actualmente se siga diciendo “Jesús” o “salud” al oír un estornudo. Algo que también ocurre en otros idiomas, como por ejemplo “bless you” o “God bless you”, en inglés.
Una historia relata que el general ateniense Jenofonte, en el año 400 a. C., entonó un trágico discurso incitando a sus soldados a acompañarlo a la libertad o la muerte contra los persas. Después de estar hablando durante una hora, uno de sus soldados estornudó, entendiéndose como una señal favorable de los dioses, haciendo así general a Jenofonte, siguiéndose todas sus órdenes.
Entre los egipcios y los griegos un estornudo era un augurio. Cuando se producía por la tarde era bueno, mientras que si se estornudaba nada más levantarse de la cama o de la mesa podía tener consecuencias negativas. Si lo hacía un recién nacido se consideraba dichoso.
En Japón, el hecho de estornudar dos veces seguidas es señal de que alguien está hablando de ti.
“Disponemos de fármacos eficaces para prevenir la enfermedad tromboembólica venosa, la clave es identificar a las poblaciones de riesgo."
90% de los cánceres de próstata se puede curar mediante la técnica de la braquiterapia
Además de ser más eficaz, esta técnica, que se basa en la utilización de radiaciones ionizantes diminutas que se insertan en contacto con el tumor o muy cerca de él, tiene menos efectos secundarios.
Fuente: V Congreso Mundial de Braquiterapia