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Mitridatismo: la resistencia al veneno

¿Puede uno volverse inmune al veneno? El griego Mitrídates, que vivió en Grecia en el siglo I a.C. ya demostró que sí, mediante la administración prolongada y progresivas de pequeñas dosis.
Mitridatismo: La resistencia al veneno

¿Hay antídoto al veneno? Desde el siglo I a.C. los griegos ya lo buscaban.

Por definición, esta palabra recogida en la RAE (Real Academia de lengua Española) significa “resistencia a los efectos de un veneno, adquirida mediante su administración prolongada y progresiva, empezando por dosis inofensivas”.

El precursor de todo esto no fue otro que Mitrídates VI (de ahí el nombre del palabro), también conocido como el grande, rey de Ponto, y que vivió en Grecia (132–63 a.C.), en una época en la que se le llegó a considerar como unos de los mayores enemigos de la todopoderosa Roma. La leyenda cuenta que a la muerte de su padre, siendo todavía un niño, tuvo que huir para salvar su vida, llevando durante algunos años una vida nómada, regresando después para asesinar a Gespaepyris y Mitrídates Chrestos (el Ungido), que no eran otros sino su madre y hermano, para casarse después con su hermana (Laodice).

Al ser tan temido en Roma, durante sus primeros años de reinado, en repetidas ocasiones intentaron acabar con su vida envenenándole. Consciente de ello, Mitrídates empezó a absorber los venenos en dosis pequeñas y repetidas, tras hacérselos probar antes a prisioneros y a esclavos, asegurándose así que las dosis exactas que iba a ingerir eran seguras.

Efigie de Mitríades VI en el museo del Louvre

En su búsqueda de antídotos, también probaba los efectos de estos en los reclusos, administrándoselos antes de darles el veneno o justo después de envenenarlos. De este modo se cree que también descubrió varios remedios contra un buen número de tóxicos.

Pero lo que le dio fama fue el Mithridacum, una compleja pócima, elaborada junto a su médico de cámara, formada por 54 ingredientes que el rey empezó a tomar diariamente y que fue considerada durante décadas como un antídoto universal. Sin duda era efectiva, ya que cuando Mitrídates fue derrotado en Pompeyo, para evitar que los romanos lo capturaran vivo intentó suicidarse en vano ingiriendo veneno, cosa que no consiguió al estar inmunizado, y tuvo que ordenar a uno de sus más fieles soldados que le matara con la espada.

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'Fuente: 'XII Congreso Mundial de Dermatología Pediátrica y la Asociación Española de Pacientes y Familiares de Dermatitis Atópica’'

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