22 de mayo de 2012
La morfina es un analgésico que se obtiene de la planta del opio (Papaver Somniferum), conocida popularmente como adormidera. El opio es una de las drogas más empleadas en la antigüedad, que ha sido sustituida actualmente por sus famosos derivados, la morfina y, especialmente, la heroína.
La morfina apareció a principios del siglo XIX. En esta época se recetaba opio (analgésico usado para aliviar dolores), pero surgían dudas cuando se trataba de establecer qué dosis era conveniente administrar según la pureza del preparado.
El farmacéutico del pueblo le encargó a Friedrich Sertürner que hiciera un estudio de calidad del opio, el cual era dispensado en la farmacia. Al joven Friedrich se le ocurrió disolver el opio en un ácido, después, lo redujo con amoníaco; y por último obtuvo unos cristales de color gris que utilizó experimentalmente en gatos, manifestando así su poder hipnótico (produce sueño). Aquejándose de un fuerte dolor de muelas, Friedrich decidió probarlo él mismo. Al tomarlo entró en un profundo sueño durante ocho horas. Cuando despertó se levantó sin ninguna molestia.
Por ello, debido a sus virtudes somníferas, en honor al dios del sueño Morfeo, bautizó a dicha sustancia con el nombre de morfina.
El opiáceo se comercializó por primera vez en 1817, anunciándose como un analgésico que, además, se podía emplear en el tratamiento de adicciones a ciertas sustancias, como el opio y el alcohol. Con el tiempo, por desgracia, se descubriría que la morfina es aún más adictiva que el alcohol o el opio.
Aunque en la actualidad ha sido desplazada por otras drogas como la heroína, la morfina sigue siendo una de las sustancias preferidas por los adictos a la heroína cuando no pueden acceder a esta última.
Se utiliza en los siguientes casos:
Este opiáceo se puede administrar por vía oral (solución oral, comprimidos y cápsulas retard) y por vía parenteral (subcutánea, intravenosa, intramuscular, epidural e intratecal). La dosis se debe adaptar individualmente a cada paciente, según la severidad del dolor que presente y la respuesta ante el analgésico.
En los niños solo se emplea de forma excepcional y en dosis restringidas, de acuerdo con su masa corporal. A las embarazadas solo se les administra morfina cuando no existe alternativa y, teniendo en cuenta que la sustancia pasa a la leche materna, se debe suspender la lactancia cuando se instaura un tratamiento con morfina.
En determinadas circunstancias está contraindicado su empleo, como:
La morfina tiene efectos colaterales importantes como:
“Disponemos de fármacos eficaces para prevenir la enfermedad tromboembólica venosa, la clave es identificar a las poblaciones de riesgo."
90% de los cánceres de próstata se puede curar mediante la técnica de la braquiterapia
Además de ser más eficaz, esta técnica, que se basa en la utilización de radiaciones ionizantes diminutas que se insertan en contacto con el tumor o muy cerca de él, tiene menos efectos secundarios.
Fuente: V Congreso Mundial de Braquiterapia