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¿Por qué se utilizan ratones en el laboratorio?

Ratones y ratas son los animales que más se usan en investigaciones biomédicas en el laboratorio, porque en ellos se puede estudiar la evolución y tratamiento de numerosas enfermedades que nos afectan.
Un investigador sostiene un ratón de laboratorio en sus manos

La mayoría de los animales que se utilizan con fines científicos son roedores, especialmente ratones y ratas.

Aunque no son los únicos animales que se emplean en los laboratorios para llevar a cabo investigaciones in vivo, ratones y ratas son los más utilizados porque sirven como un valioso ejemplo para averiguar cómo reacciona el organismo de un mamífero frente a una agresión, una infección o una intoxicación experimental. Se utilizan sobre todo para realizar estudios de biotecnología y en la industria médico farmacéutica con el fin de desarrollar nuevos productos biológicos (vacunas, anticuerpos monoclonales…), y probar la eficacia y seguridad de todo tipo de medicamentos.

Los ratones se consideran un modelo animal excelente porque son pequeños, manejables, fáciles de criar en cautividad y con un ciclo vital rápido, y se ha comprobado que son muy útiles para reproducir y analizar con detalle procesos como el cáncer, enfermedades infecciosas y aquellas asociadas a mutaciones genéticas, así como para estudiar el funcionamiento del sistema inmune.

Algunas características de estos roedores son muy apreciadas por los investigadores, ya que se pueden cruzar ratones emparentados para obtener individuos genéticamente idénticos que permitan analizar, por ejemplo, la predisposición a desarrollar ciertas enfermedades; también se pueden crear híbridos mezclando ratones de laboratorio con especímenes salvajes, e incluso se pueden emplear en ellos técnicas que provocan alteraciones heredables del genoma, que no es posible aplicar a otras especies.

Las ratas son, tras los ratones, los animales que más se emplean en investigaciones biomédicas, sobre todo en fisiología, inmunología, toxicología, oncología, farmacología y estudio del comportamiento. En la última década se ha progresado mucho en la secuenciación del genoma de la rata común, y el hecho de que prácticamente todos los genes implicados en las enfermedades que padecen los seres humanos también estén presentes en ella la convierten un modelo ideal para la investigación médica. Actualmente, la rata es el modelo animal preferido para estudiar patologías como diabetes, hipertensión, obesidad, enfermedades autoinmunes, trastornos renales y desórdenes del comportamiento.

Los científicos defienden la experimentación animal

En 2015, la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce) publicó un documento en el que afirmaba que experimentar con animales es imprescindible para conseguir avances en la medicina, y señalaba que las investigaciones realizadas con animales de laboratorio habían proporcionado una información clave en la prevención y el control de numerosas enfermedades, en el trasplante de órganos, en el empleo de quimioterapia, o en el desarrollo de la cirugía, entre otros beneficios.

Los ratones son un excelente modelo animal de investigación porque en ellos se pueden reproducir y analizar procesos como el cáncer, o enfermedades infecciosas o genéticas que afectan a los seres humanos

La mayoría de los animales que se utilizan con fines científicos son roedores. En España, por ejemplo, se utilizaron 920.000 animales para investigación en 2013, el 85% de los cuales eran roedores (663.000 ratones y 105.000 ratas), mientras que en Estados Unidos cada año se experimenta con alrededor de 25 millones de animales, y el 95% son roedores.

Los investigadores que han elaborado el documento para defender la necesidad de continuar con estos experimentos, tanto para mejorar la salud de los seres humanos, como para combatir enfermedades que afectan a los propios animales, alegan que estas cifras son muy inferiores al sacrificio de animales en la industria alimentaria o para combatir plagas urbanas, y afirman que se están adoptando medidas que han permitido reducir un 34% el número de animales destinados a la investigación y, según su informe, siempre que sea posible se reemplaza a los seres vivos por cultivos celulares o simulaciones informáticas.

Hitos científicos como el descubrimiento de la insulina –que controla los niveles de azúcar en la sangre–, el desarrollo de terapias antirretrovirales para tratar el sida, la vacuna contra el virus del papiloma humano, e incluso la vacuna experimental contra el ébola, que han salvado y seguirán salvando millones de vidas, han sido posibles gracias a ensayos en los que han participado modelos animales. Sin embargo, reducir al máximo tanto el número de animales necesarios para realizar estos experimentos, como el sufrimiento de los mismos, debe ser una prioridad para la investigación científica.

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