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Prosopagnosia, el extraño fenómeno de ‘ceguera facial’

La prosopagnosia o 'ceguera de rostros' es un extraño trastorno que impide recordar las caras conocidas, porque el cerebro no es capaz de interpretar la información que recibe a través de la vista.
Mujer con parte de los rasgos faciales difuminados

Las personas con prosopagnosia no reconocen los rostros.

La prosopagnosia es un tipo de agnosia visual que consiste en la imposibilidad de reconocer los rostros de las personas conocidas, aunque se trate de familiares y amigos. El afectado ve y reconoce las distintas partes de la cara, pero no puede recordar su ubicación ni identificar de quién se trata.

La prosopagnosia es en realidad una especie de desconexión entre la vista y el cerebro. Los ojos funcionan correctamente y son capaces de ver las distintas partes que componen un rostro –boca, nariz, ojos, cabello– y que son las características que nos permiten recordarlo, pero el cerebro se muestra incapaz de interpretar la información que recibe a través del sentido de la vista, e impide que el sujeto reconozca a otras personas.

Tal vez por ello, a este trastorno se le conoce como faceblindness o ‘ceguera de rostros’. Las personas que nacen con este problema suelen desarrollar técnicas adaptativas para reconocer a otros individuos por su voz, la ropa que visten, o sus ademanes, y a veces no se dan cuenta de que sufren prosopagnosia hasta que llegan a adultos.

Prosopagnosia: características principales

La prosopagnosia, para la que en la actualidad no se dispone de tratamiento, se distingue por las siguientes características:

  • Este trastorno puede ser congénito –se nace con él–, o adquirido, a consecuencia de un traumatismo craneal, un derrame cerebral, o una enfermedad neurodegenerativa.
  • En los casos más graves, el paciente no puede reconocer ni siquiera su propio rostro, y es frecuente que esta afección vaya asociada a otros problemas neurológicos.
  • Aunque su principal característica es la incapacidad para reconocer rostros conocidos, los pacientes pueden llegar a identificar a familiares o amigos si poseen algún rasgo distintivo característico –un lunar, un tic, barba, unas gafas llamativas– que les facilite la tarea.
  • Los afectados sí recuerdan las características propias de sus allegados y seres queridos, como la voz, el olor, el cabello o el tono de la piel, lo que no pueden recordar es la cara ni la ubicación de las distintas partes del rostro (nariz, ojos, boca…).
  • La prosopagnosia ha sido considerada una enfermedad extremadamente rara, porque muchos enfermos ignoraban que lo estaban, o no acudían al especialista a consultar su problema. En la actualidad se estima que afecta al 2,5% de la población.

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Salud en cifras

10%
de la población española sufre dermatitis atópica
'Fuente: 'XII Congreso Mundial de Dermatología Pediátrica y la Asociación Española de Pacientes y Familiares de Dermatitis Atópica’'

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