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Qué dicen las heces de tu salud

La forma, textura, color y olor de las heces, junto a la frecuencia de las deposiciones, te pueden ayudar a descubrir si padeces algún problema de salud. Conoce los diferentes tipos de heces y qué indica cada uno de ellos.

Qué dicen las heces de tu salud

La Escala de heces de Bristol, clasifica las deposiciones en siete tipos diferentes, de acuerdo a su forma y consistencia.

Los seres humanos expulsamos una media de entre y cuatro y cinco toneladas de heces a lo largo de nuestra vida. La frecuencia del vaciado intestinal varía de unas personas a otras, y se considera normal defecar entre tres veces al día y tres a la semana. Sin embargo, si se produce una variación repentina en los movimientos intestinales es conveniente consultar al médico, porque existen muchos factores que pueden alterar este hábito, desde un cambio en la dieta o en los patrones de sueño, a un viaje, la práctica de ejercicio, el embarazo, el consumo de ciertos medicamentos, o una situación de estrés, pero también la presencia de diversas enfermedades.

La forma, textura y color de las heces –y no solo la frecuencia de las deposiciones, o un brusco cambio en los patrones defecatorios– pueden ayudarnos a descubrir si padecemos algún problema de salud, o si la dieta que llevamos es inadecuada, o sufrimos una alergia o intolerancia alimentaria. De hecho, para comprobar qué deposiciones se encuentran en el rango de lo normal, y cuáles pueden indicar una anomalía en el tránsito intestinal, o incluso la presencia de una enfermedad, existe una tabla, denominada Escala de heces de Bristol, que las clasifica en siete tipos diferentes, de acuerdo a su forma y consistencia.

Tipos de heces y problemas que indican: la escala de Bristol

La materia fecal contiene un 75% de agua, aproximadamente, y el resto de su contenido consiste en fibra, células, bacterias –vivas y muertas–, y moco. La escala de Bristol describe siete tipos diferentes de heces:

  • La escala Bristol

  • Tipo 1

    Tipo 1

    Trozos duros y difíciles de expulsar, con forma similar a una nuez.

  • Tipo 2

    Tipo 2

    Los excrementos adoptan la forma de una salchicha, pero no es lisa, sino que presenta bultos.

  • Tipo 3

    Tipo 3

    También con forma de salchicha, pero en este caso tiene surcos en la superficie.

  • Tipo 4

    Tipo 4

    La forma y textura ideales: con aspecto de salchicha, blanda y suave.

  • Tipo 5

    Tipo 5

    Pedazos blandos y con bordes definidos, fáciles de excretar, pero que en el caso de sentir la necesidad urgente de ir al baño pueden indicar la presencia de una diarrea suave, que normalmente desaparece espontáneamente en un par de días.

  • Tipo 6

    Tipo 6

    Trocitos blandos cuyos bordes se deshacen, y que cuando se excretan dos o más veces al día son signo de diarrea y pueden causar deshidratación.

  • Tipo 7

    Tipo 7

    Heces totalmente líquidas. En este caso se trata de diarrea, cuya causa debe ser identificada y tratada si persiste, al igual que la posible deshidratación.

Los tipos 3, 4 y 5, representan la forma y textura que deben tener las heces habitualmente. Si son de tipo 1 o 2, suelen indicar estreñimiento, y es necesario consultar con el médico para averiguar sus posibles causas, que son muy variables, desde una carencia de fibra alimentaria o de agua en la dieta, hasta sedentarismo o trastornos de tiroides. Las causas de la diarrea (tipos 6 y 7) también pueden ser muy diversas, desde un virus de la gripe que afecte al estómago, hasta una intolerancia a la lactosa, o una enfermedad como el síndrome de intestino irritable.

¿Son preocupantes el color y olor de tus heces?

Otras características de las heces en las que también debemos fijarnos son su color y su olor. Así, aunque todos sabemos que es normal que los excrementos huelan mal, si son realmente hediondos podría tratarse de un signo de algún problema de salud como celiaquía, trastorno de malabsorción, pancreatitis crónica, o enfermedad de Crohn, entre otros muchos. Por ello, si desprenden un olor muy desagradable, no de forma puntual, sino habitualmente, también es necesario consultarlo con el médico.

Con respecto al color de las deposiciones, depende de los alimentos que ingerimos y de la cantidad de bilis que contienen, lo que significa que el color de las heces debería revelar una combinación de los colores de la comida y de la bilis. Te explicamos qué puede significar cada una de las tonalidades más comunes:

  • MARRÓN. Las diversas tonalidades de marrón por lo general se consideran saludables, e indican que la dieta que consume el individuo es equilibrada.
  • VERDE. Un elevado consumo de verduras de hoja verde, como las espinacas, puede teñir las heces de este color; sin embargo, también puede significar que los alimentos atraviesan rápidamente el intestino grueso, lo que impide que la bilis se descomponga completamente, por lo que si la situación se prolonga, debes comentárselo a tu médico.
  • ROJO. Puede deberse a la ingesta de alimentos, medicamentos, o colorantes alimentarios de ese color, en cuyo caso deberían volver a su tono normal al dejar de consumirlos. Si se trata de un color rojo brillante, podría ser un signo de sangrado intestinal, o la presencia de sangre procedente de una herida o hemorroides, y también es motivo de consulta médica.
  • AMARILLENTO. Puede deberse a varias causas, una de ellas es la giardiasis, una infección provocada por un parásito denominado Giardia, que está presente de forma natural en el intestino, pero si aumenta su concentración por algún motivo puede causar diarrea de este color. Si además de amarillentas las heces tienen una apariencia grasienta y un olor desagradable, puede tratarse de malabsorción o enfermedad celíaca.
  • CLARAS. Si las heces son muy claras podría deberse a una deficiencia de bilis, e indicar problemas de salud importantes como una obstrucción biliar, hepatitis, cirrosis, trastornos del páncreas…
  • NEGRAS. Los suplementos de hierro oscurecen el tono de las heces, pero si no se están tomando, el color negro puede indicar desde un exceso de bilis hasta un sangrado en el tracto gastrointestinal superior, como el estómago.

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