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Síndrome del acento extranjero

El síndrome del acento extranjero es un raro problema, derivado de un derrame cerebral o un traumatismo craneoencefálico, que afecta al habla de quienes lo sufren de modo que parece que pronuncian con el acento de otro país.
Mujer con el síndrome del acento extranjero

El síndrome del acento extranjero se produce por daños en las zonas del cerebro responsables del habla.

Imaginad por un momento que un día despertáis y, de repente, vuestro castellano de España tiene un extraño acento argentino, o francés, o ruso. Imaginad el desconcierto que sentiríais y el que experimentarían las personas de vuestro entorno. Pues algo así es lo que les ocurre a las personas diagnosticadas con el conocido como síndrome del acento extranjero, una enfermedad rara y de bajísima prevalencia (apenas se conocen unas pocas decenas de casos en el mundo) descrita por vez primera por el neurólogo francés Pierre Marie en el año 1907.

Uno de los episodios más conocidos, por su repercusión y por el momento histórico en el que se produjo, es el que sufrió en 1941 una ciudadana noruega, afectada por un gran traumatismo en la cabeza a causa de la metralla procedente de un bombardeo aéreo de la Segunda Guerra Mundial. Tras recuperarse de la lesión, la mujer empezó a hablar con un llamativo acento alemán, lo que provocó que fuese rechazada por sus compatriotas, que la consideraron una espía al servicio del nazismo.

Por qué ocurre el síndrome del acento extranjero

Tras este llamativo síndrome, que incluso al conocerlo nos puede resultar simpático, se esconde sin embargo una causa traumática que marca el punto de partida en su desarrollo. Hablamos de un daño cerebral causado, bien por un accidente cerebrovascular o bien por un traumatismo craneoencefálico como el que puede producirse en un accidente de coche, por ejemplo.

El síndrome del acento extranjero puede generar un gran impacto psicológico en quienes lo sufren y ven que pasa el tiempo sin que puedan recobrar su verdadera voz

Las secuelas del derrame o del traumatismo pueden provocar que queden dañadas las zonas del cerebro responsables de nuestra capacidad para hablar y de la coordinación de los músculos de la boca que hacen posible el habla, cambiando como consecuencia de ello la forma y el ritmo de pronunciación de las personas afectadas, y generando la sensación de que hablan con acento extranjero.

Y hablamos de sensación porque es simplemente eso, una sensación, ya que para los expertos en el tema el verdadero síndrome está en las personas que escuchan, porque hablamos de un trastorno en la pronunciación, no de un cambio en el acento, aunque esto último haya servido para ponerle nombre. No en vano, los científicos han comprobado durante el estudio de casos que cada persona del entorno asocia la forma de hablar del paciente con un acento distinto, y lo que para unos suena a francés, para otros tiene un claro deje italiano.

¿Tiene solución el síndrome del acento extranjero?

El síndrome del acento extranjero puede desaparecer por sí solo en cuestión de semanas o meses, pero hay personas en las que se cronifica, requiriendo terapias de lenguaje o tratamiento, ya que esta enfermedad puede generar un gran impacto psicológico en quienes la sufren y ven que pasa el tiempo sin que puedan recobrar su verdadera voz. En ese sentido, un artículo publicado en 2013 en la revista Neuropsychologia por investigadores de la Universidad de Málaga, basado en un estudio de una paciente, constató como ésta veía afectada por el síndrome su comunicación cotidiana, reduciendo sus interacciones y su participación social a causa del impacto psicológico causado por la enfermedad.

Hasta ahora el tratamiento habitual en estos casos pasaba por la aplicación de terapias y técnicas lingüísticas que permitían a los afectados recuperar, si no en su totalidad, sí en parte, su dicción anterior a la aparición del síndrome. En 2010, y en el marco de la misma investigación mencionada, el grupo de científicos de la Universidad de Málaga combinó estos ejercicios de rehabilitación con la prescripción del medicamento donepezil, utilizado de forma habitual para tratar el alzhéimer. Gracias a este tratamiento conjunto observaron síntomas de recuperación “muy notables” en la paciente española afectada por la enfermedad.

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