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Una princesa del Antigo Egipto, diagnosticada de aterosclerosis

Una tomografía computerizada de la princesa del antiguo Egipto Ahmose-Meryet-Amon, que murió a los 40 años, ha demostrado que tenía aterosclerosis en dos de sus tres arterias coronarias principales.
Una princesa del Antigo Egipto, diagnosticada de aterosclerosis

Papiros del antiguo Egipcio acerca de la princesa Ahmose-Meryet-Amon.

Las arterias coronarias de la princesa egipcia Ahmose-Meryet-Amon, visualizadas a través de una tomografía computerizada (TC) de todo el cuerpo, se han podido ver en dos presentaciones durante la Conferencia Internacional de Imagen Cardiovascular No-Invasiva (ICNC, en inglés), uno de los más importantes eventos científicos del mundo, que se acaba de celebrar en Ámsterdam. El escáner por TC ha mostrado que la princesa, que murió al cumplir los 40 años, tenía aterosclerosis en dos de sus tres arterias coronarias principales.

Este hallazgo se incluye dentro de los resultados del ‘Estudio Horus’, en el que un grupo de investigadores han analizado 52 momias egipcias, comprobando que la calcificación arterial, como marcador de la aterosclerosis, era evidente en diversos puntos de casi la mitad de las momias escaneadas, lo que ha llevado a los científicos a la conclusión de que este problema era común hace más de 3.500 años y, por lo tanto, no se trata solo de una afección relacionada con el estilo de vida actual.

Las 20 momias con aterosclerosis confirmada eran mayores (es decir, de unos 45 años) que aquellas que presentaban el tejido vascular intacto pero sin aterosclerosis (34,5 años).

Aunque relativamente común en otros puntos vasculares, la aterosclerosis en las arterias coronarias fue evidente sólo en tres de las momias investigadas, pero se pudo observar con claridad en la princesa Ahmose-Meryet-Amon, en quien las calcificaciones estaban presentes en cada lecho vascular que se visualizó con esta técnica.

“Nuestros descubrimientos ponen en tela de juicio la percepción de la aterosclerosis como una enfermedad moderna"

Según el co-autor principal de este estudio, Gregory S. Thomas, director de Educación en Cardiología Nuclear de la Universidad de California, en Estados Unidos, "en la actualidad, la princesa habría necesitado una operación de 'by-pass', y señala que “es sorprendente la cantidad de aterosclerosis que hemos encontrado". "Pensamos en la aterosclerosis como una enfermedad propia del estilo de vida moderno, pero está claro que también existía hace 3.500 años. Nuestros descubrimientos, ciertamente, ponen en tela de juicio la percepción de la aterosclerosis como una enfermedad moderna".

¿Por qué murió la princesa?

¿De qué murió la princesa Ahmose-Meryet-Amon?La princesa Ahmose-Meryet-Amon, que vivió en Tebas (Luxor) entre los años 1.580 y 1.550 antes de Cristo (AC), consumía una dieta rica en vegetales y fruta, y con una limitada cantidad de carne, y también tomaba pan y cerveza, fabricados con el trigo y la cebada que crecían a lo largo del Nilo durante este periodo del antiguo Egipto.

Sin embargo, si la princesa llevaba una dieta aparentemente sana y un estilo de vida probablemente activo, ¿cómo pudo esta 'enfermedad de la vida moderna' afectarla de forma tan notable? El doctor Thomas y el co-autor de este trabajo, Adel Allam, de la Universidad Al Azhar, en El Cairo (Egipto), sugieren tres posibilidades.

La primera es que podría existir algún otro factor de riesgo desconocido para la enfermedad cardiovascular o, al menos, un vínculo que aún no comprendemos. El doctor Allam señala un probable efecto de la herencia genética, apuntando que parte de la predisposición humana frente a la aterosclerosis podría derivarse de los genes.

Allam también sugiere la posibilidad de que una respuesta inflamatoria a las frecuentes infecciones parasitarias, comunes en el antiguo Egipto, podría haber favorecido la aparición de enfermedades coronarias, de forma similar a cómo los pacientes con VIH inmunocomprometidos parecen también predispuestos a sufrir enfermedades coronarias precozmente.

Los investigadores, sin embargo, no excluyen los posibles efectos de la dieta, pese a lo que conocemos del antiguo Egipto. La princesa Ahmose-Meryet-Amon procedía de una familia noble y su padre, Seqenenre Tao II, era el último faraón de la Dinastía número 17. Por ello, es probable que su dieta no estuviera compuesta solamente de los productos que comían los egipcios del pueblo y que, como miembro de la realeza, hubiera consumido también manjares que no estaban al alcance de la mayoría de la población, como carne, mantequilla y queso. Además, en aquella época se utilizaba la sal para conservar la comida, lo que podría haber repercutido negativamente sobre su salud.

Fuente: EUROPA PRESS

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