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Dieta y nutrición
Alergia a aditivos alimentarios
La alergia y la intolerancia a aditivos alimentarios son problemas diferentes que comparten un mismo origen. Presentamos la información básica para convivir con este problema y evitar sus reacciones más comunes.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Qué es la alergia a los aditivos alimentarios

La alergia a los aditivos alimentarios consiste en una reacción que el sistema inmunológico del organismo desarrolla cuando detecta alguna sustancia potencialmente peligrosa llamada alérgeno. Entonces se desencadenan una serie de reacciones destinadas a atacar a esa sustancia, en este caso a algún aditivo. Lo que para la mayoría de las personas sería un producto inocuo que no altera en absoluto el funcionamiento del organismo, para las personas alérgicas supone el posible desenlace de una reacción alérgica con síntomas que pueden llegar a ser muy graves.

Los aditivos más propensos a provocar reacciones alérgicas son los colorantes, especialmente la tartracina que aporta tonos amarillos, anaranjados o, incluso, si se mezcla con otros, colores verdes o azulados, y es el aditivo más utilizado de su grupo; y los conservantes, con los benzoatos a la cabeza.

Otros aditivos, también implicados en posibles procesos, se relacionan con intolerancias alimentarias. Uno de los más conocidos que es el glutamato monosódico, potenciador del sabor, muy empleado en preparaciones orientales que típicamente produce intolerancia digestiva, no así alergia. Es importante diferenciar ambos procesos.

El diagnóstico de este tipo de reacciones alérgicas es complejo por varios motivos. En primer lugar la amplia distribución de los aditivos en los alimentos dificulta mucho la identificación del causante de la sintomatología. En segundo lugar, la inespecificidad de la mayoría de los síntomas, que resultan comunes a muchos procesos, complica determinar cuál es la enfermedad padecida y a qué producto o sustancia se debe. Asimismo, la baja prevalencia de personas que padecen estos trastornos no ayuda a su estudio. Entre 0,01 y el 0,2% de la población total sufre alergias a algún aditivo.

El diagnóstico se suele realizar por la sospecha de la relación entre la ingesta del aditivo y la aparición de sintomatología, que no puede ser debida a otra circunstancia y siempre con participación del sistema inmunológico ya que, de otra manera, podemos encontrarnos ante un problema de intolerancia y no de alergia alimentaria. El diagnóstico deberá estar siempre confirmado por parte de un especialista en alergología. Además, la dificultad en el diagnóstico se incrementa al no disponerse de pruebas específicas para unos pocos aditivos, dejando el resto sin una prueba fiable de confirmación.

Actualizado: 29 de Agosto de 2017

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