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Dieta y nutrición
Alergia a cereales
La alergia a los cereales puede limitar la dieta habitual si no se realiza correctamente. Te enseñamos a convivir con esta alergia sin que te suponga grandes esfuerzos en la elaboración de tus menús diarios.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Tratamiento de la alergia a cereales

Un hombre con alergia lee la etiqueta de los cereales

Si sufres alergia a los cereales es indispensable que leas los etiquetados de los productos para evitar reacciones indeseadas.

El tratamiento de la alergia a los cereales consiste en una dieta de exclusión del cereal o cereales implicados (trigo, arroz…). Esto, que parece fácil a primera vista, se convierte en un arduo trabajo de observación e investigación sobre los ingredientes de los alimentos, especialmente en las etapas iniciales. Hay que tener en cuenta especialmente que algunos cereales pueden estar camuflados en alimentos o productos que, en principio, inducen a pensar que no los contienen.

Como los cereales son la base energética de nuestra alimentación y están recomendados en todas las tomas, no es posible eliminarlos de la dieta sin realizar ninguna sustitución. Si la alergia es a un único cereal, se tomarán los demás de manera que se cubra el consumo del primero. Si la alergia afecta a un grupo importante de cereales, algunos alimentos que pueden sustituir parcialmente a este grupo son los tubérculos, como la patata, y las legumbres, aunque en estas el contenido proteico sea más elevado.

En todo caso, las personas que padezcan esta alergia o los padres de niños diagnosticados, deben tener en cuenta siempre los siguientes consejos preventivos:

  • Es recomendable poner especial atención en la composición de alimentos procesados, empanados, rebozados, con salsas o espesados, que suelen utilizar cereales para obtener estas consistencias.
  • Leer y entender bien los etiquetados es primordial y, ante la duda de si el cereal está o no presente, no tomarlo.
  • Estudiar detenidamente la composición de las papillas infantiles, ya que su ingrediente esencial son los cereales.
  • Lavarse bien las manos y los utensilios de cocina después de manipular el alimento conflictivo y separarlo del resto para no contaminar los demás.
  • Si ha habido ya alguna reacción alérgica previa, estar muy atento ante cualquier alteración dérmica. 
  • Poner en conocimiento de las personas responsables de la alimentación de los niños o adultos alérgicos, la alergia padecida en todos los ámbitos escolares y laborales como el comedor, la escuela infantil, el colegio, el trabajo, etcétera.
  • Igualmente, puede llevarse una chapa o pulsera identificativa que indique el cereal al que se es alérgico.

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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