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Dieta y nutrición
Intolerancia a la sacarosa
La intolerancia a la sacarosa es una enfermedad no muy frecuente pero que puede ocasionar bastantes trastornos digestivos si no se ajusta la dieta correctamente. Conoce qué alimentos te conviene evitar.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Tratamiento de la intolerancia a la sacarosa

El tratamiento de la intolerancia a la sacarosa se fundamenta en el control de la dieta, evitando los alimentos que contienen sacarosa para así impedir su acumulación sin digerir en intestino. Este control deberá ser más exhaustivo cuanto menor sea el umbral de tolerancia de sacarosa que tenga la persona. Esto supone un trabajo importante, ya que la sacarosa no se encuentra únicamente en el azúcar de mesa como tal. El uso de sacarosa en alimentación está muy diversificado, ya que se utiliza en multitud de productos, por lo que requiere un nivel de vigilancia constante.

Alimentos con sacarosa a evitar

Por grupos de alimentos, estos son algunos de los que mayor contenido en sacarosa poseen.

  • Algunas frutas contienen cantidades nada desdeñables de sacarosa, como el mango, piña, melocotón, albaricoque, nectarina, higo. También algunas frutas secas como dátiles.
  • Dentro de las hortalizas la zanahoria, remolacha, repollo y tomate son algunas de las más ricas en este disacárido.
  • Legumbres: los guisantes contienen bastante sacarosa.
  • Bebidas azucaradas: refrescos comerciales carbonatados y azucarados, zumos de frutas con adición de azúcar.
  • Lácteos azucarados: leche condensada, yogur azucarado y otros postres lácteos dulces.
  • Bollería, pastelería, repostería, galletas.
  • Chocolate con adición de azúcar, mermelada, confitura, helado, caramelo.
  • Chucherías, golosinas, dulces varios.
  • Maíz dulce, cereales azucarados.

Tras el diagnóstico de la intolerancia a la sacarosa, las siguientes semanas la persona afectada debería ir probando su tolerancia ante este disacárido. Inicialmente, tomando mínimas cantidades de sacarosa contenidas en alimentos y, si no aparece sintomatología, aumentando de manera gradual y suave la ingesta. En el caso de que aparezcan los síntomas digestivos, reducir la sacarosa de la dieta de nuevo hasta normalizar la situación.

Asimismo, es conveniente ir probando, de vez en cuando, nuevamente la tolerancia, ya que esta se puede ir modificando a lo largo del tiempo. 

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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