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Dieta y nutrición
Sensibilidad al gluten no celíaca
La sensibilidad al gluten no celíaca tiene un diagnóstico complejo y una sintomatología difusa. Te explicamos cómo diferenciarla de los otros trastornos asociados al consumo de gluten: la alergia y la celiaquía.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Tratamiento de la sensibilidad al gluten no celíaca

El tratamiento efectivo para combatir los síntomas de la sensibilidad al gluten es reducir o eliminar, según el nivel de tolerancia, el gluten de la dieta. No consiste únicamente en restringir los cereales con contenido en gluten como trigo, cebada, avena, centeno, y los alimentos elaborados con ellos, que son muchos y variados: pan, pasta, pastelería, rebozados, empanados, etcétera, sino vigilar también aquellos en los que el gluten se añade como ingrediente: alimentos precocinados, salsas, embutidos, o como aditivo: conservas, alimentos elaborados…

El gluten también se puede encontrar en medicamentos, por lo que hay que controlar los ingredientes de los fármacos, especialmente de aquellos que se toman de manera habitual.

La sensibilidad al gluten no es tan compleja de llevar –porque admite pequeñas cantidades de gluten–, como la enfermedad celíaca. Además, desde luego, no es tan grave en sus síntomas ni secuelas.

En estos momentos, el hecho de comer sin gluten está muy de moda. Parece que, de repente, muchas personas han descubierto su intolerancia, pero esto no quiere decir que todas aquellas personas que lo practiquen sean celíacas o sensibles. Es recomendable comprobar la intolerancia real al gluten con la aparición de la sintomatología claramente relacionada con el consumo.

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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'Fuente: 'Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)''

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