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Dieta y nutrición
Atún
El atún es el pescado más consumido en todo el mundo. Posee unas cualidades nutricionales excepcionales, pero presenta ciertos riesgos. Conoce sus beneficios y en qué casos se debe limitar su ingesta.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Beneficios del atún para la salud y contraindicaciones

Niño con un plato de atún

Las grasas presentes en el atún reducen el riesgo de sufrir enfermedades cerebrocardiovasculares

Algo más de la tercera parte de las grasas totales que contiene el atún son de tipo poliinsaturado, entre las que destacan los ácidos grasos omega-3, y también posee bastante cantidad de grasa monoinsaturada. Estas grasas aportan beneficios para la salud de los vasos sanguíneos y el corazón, ya que ayudan a reducir el colesterol total y el colesterol malo (LDL-colesterol), que se acumula en los laterales de los vasos dificultando el paso normalizado de la sangre por ellos, y elevan el HDL-c o colesterol bueno, que retira parte del colesterol acumulado en los vasos capilares. Con estas dos funciones complementarias, se consigue disminuir mucho el riesgo de formación de trombos, tanto por la reducción de obstáculos en la corriente sanguínea, como por el descenso en la inflamación de las paredes de los vasos, que tiene gran influencia en la aparición de enfermedad cardiovascular.

El consumo habitual de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, como las que contiene el atún, permite controlar y reducir la presencia de factores de riesgo como:

  • Hipertrigliceridemia (aumento de grasas totales en sangre).
  • Hipercolesterolemia (aumento de colesterol en sangre).
  • Hipertensión (aumento de tensión arterial).
  • Diabetes (alteración en el metabolismo de la glucosa).
  • Sobrepeso y obesidad (exceso de grasa corporal).

Gracias a ello, también disminuye el riesgo de padecer enfermedades o accidentes cerebrocardiovasculares, como:

Contraindicaciones del consumo de atún

La recomendación generalizada de comer pescado azul al menos dos veces por semana debido a sus excelentes propiedades cardiosaludables, hay que tomarla con precaución en el caso del atún. Al tratarse de un gran depredador con bastantes años de vida, su carne puede acumular un contenido de mercurio elevado. Cuanto más grande y más viejo sea el ejemplar, mayor cantidad de mercurio habrá acumulado. El mercurio es un mineral que interfiere con el normal desarrollo neurológico y, en cantidades elevadas, puede resultar tóxico. Por ese motivo, conviene restringir su consumo en mujeres embarazadas y en niños pequeños.

Aunque en la edad adulta esta restricción se puede ampliar, no es aconsejable en ningún caso abusar de su consumo. Es mejor tomarlo de vez en cuando y así asegurarnos de su inocuidad. En España, la AECOSAN, Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, hace ya algún tiempo recomendó evitar el consumo de grandes pescados, como el pez espada y el atún rojo en mujeres embarazadas y en niños menores de tres años. Este organismo también aconseja que los niños de entre tres y doce años no ingieran más de 50 g de atún o pez espada a la semana.

Las personas con algún problema de salud que precise limitar el contenido de grasa total de su dieta, también deberán restringir el consumo de atún.

En los casos en los que el atún está salado, ahumado o desecado, la sal se incrementa mucho, por lo que las personas que sufran retención de líquidos deben extremar las precauciones. Por el mismo motivo, las personas que padecen hipertensión también han de ser cuidadosas con estos productos.

En el caso de que exista alergia al pescado o una intolerancia alimentaria a alguno de sus componentes, será necesario excluir el atún de la alimentación.

En procesos patológicos de hiperuricemia, elevación de ácido úrico, el consumo de atún debería reducirse a raciones pequeñas y de manera esporádica, ya que posee purinas, que se transforman en ácido úrico.

El atún puede contener también una importante cantidad de histamina, un producto derivado de componentes proteicos presentes en el pescado. En el momento en que el pescado comienza su alteración una vez capturado, ciertos microorganismos transforman la histidina del músculo del pez en histamina. El consumo de cantidades elevadas de histamina puede provocar reacciones muy similares a las alérgicas, a concentraciones medias, en personas hipersensibles, y prácticamente a toda la población en cantidades elevadas. La sintomatología más habitual es la digestiva, dérmica y respiratoria. El desarrollo y aparición de histamina se acelera enormemente a temperaturas por encima de 15ºC, por lo que es muy importante mantener en refrigeración el atún en todo momento hasta su cocinado y consumo, y no romper en ningún caso la cadena de frío para que la temperatura no sufra oscilaciones.

Actualizado: 30 de Agosto de 2017

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Salud en cifras

1
de cada 3 pescados consumidos en España podría transmitir el anisakis
'Fuente: 'Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)''

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