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Dieta y nutrición
Mijo, cardiosaludable y apto para celíacos
El mijo es un cereal poco conocido en algunas culturas para el consumo humano. Sin embargo, sus múltiples aplicaciones y beneficios lo convierten en un buen recurso en la cocina. Conoce sus puntos fuertes.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Beneficios del consumo de mijo

Niño comiendo un tazón de mijo

El mijo es una elección de cereal alternativo para los niños con gluten

El mijo pertenece al grupo de cereales, al igual que el sorgo, el trigo, el centeno, la avena o el maíz. Este grupo está situado en la base de la pirámide de la alimentación saludable, lo que quiere decir que hay que tomar alimentos de este grupo a diario y varias veces. Además, y como refuerzo de lo anterior, más de la mitad de los macronutrientes de nuestra dieta deberían provenir de los hidratos de carbono para que fuera equilibrada, y el mijo, al igual que el resto de sus compañeros de clasificación, aporta una proporción muy elevada de glúcidos.

Del mijo se pueden destacar diversos beneficios para la salud. Sin duda, uno de los más evidentes es la ausencia en su composición de colesterol, lo que hace del mijo un cereal claramente cardioprotector. Esta característica, unida al contenido bastante elevado de fibra dietética, lo convierte en un cereal de interés para personas que hayan sufrido algún episodio vascular, o como medida de prevención ante la presencia de factores de riesgo.

Pero ese elevado contenido en fibra que previene el estreñimiento no va unido, como en otros alimentos, a un aumento de los gases intestinales y una dificultad en la digestión. El mijo se tolera digestivamente hablando bastante bien, y su digestión suele ser liviana.

Otro factor beneficioso del mijo es su relativamente bajo contenido energético. Si tenemos en cuenta que posee unas 350 kilocalorías por 100 gramos pudiera parecer lo contrario, pero este es un dato que hay que saber interpretar, ya que una ración de mijo combinada, por ejemplo, con alguna verdura, aporta no más de 50 gramos de mijo. Así que el valor real de calorías que tomamos con esa cantidad de mijo es de 175, verdaderamente muy baja.

El mijo tampoco posee purinas en su composición que se transformen en ácido úrico en el organismo. Así que es un alimento de consumo libre en personas que padecen hiperuricemia y necesiten control de alimentos rico en ácido úrico.

Mijo y celiaquía

Uno de los campos que más horizonte ha abierto con su comercialización en alimentación humana ha sido el de las personas celíacas. Estas personas padecen una intolerancia a una mezcla de proteínas que se llama gluten que está presente en cuatro cereales de gran consumo en muchas civilizaciones, y que son el trigo, la cebada, la avena y el centeno. Pero, además, todos los productos derivados de estos cereales también lo contienen, por no hablar de todos los productos a los que el gluten se añade como aditivo para aportar viscosidad o espesor.

Por este motivo, la dieta de las personas con intolerancia al gluten se ve muchas veces excesivamente restringida o limitada en productos derivados de cereales y, en muchos casos, se ven abocadas a consumir una cantidad de cereal menor de la recomendada y que, además, se limita a arroz y maíz. El mijo, el sorgo, la quinoa, etcétera han abierto un abanico de variedad y color a los menús de estas personas.

Mijo y diabetes

Respecto al consumo de mijo por parte de personas que padecen diabetes mellitus hay que hacer varias consideraciones. La primera es que también en ellas, y con mayor motivo si cabe, la base de su alimentación han de ser los hidratos de carbono. Atrás quedaron, afortunadamente, los tiempos en que se les limitaba o prohibía tantísimo el consumo de hidratos de forma que, además de controlar mucho peor su enfermedad, estas personas terminaban aborreciendo la comida por resultar aburrida, monótona y poco sabrosa.

El mijo podría ser un buen recurso para pacientes diabéticos, debido especialmente al elevado contenido de fibra del mismo. Sin embargo, su índice glucémico –que es la velocidad o rapidez con la que un nutriente pasa a sangre y eleva el azúcar en la misma– es de 70, lo que resulta bastante elevado en una escala de 0 a 100, siendo 100 la máxima velocidad atribuida a la glucosa como tal. De esta manera, en todas las personas, pero especialmente en aquellas que padecen diabetes y tienen mayores problemas para modular la cantidad de azúcar en sangre, interesa que los valores de índice glucémico de los alimentos sean bajos. De ahí que el mijo no sea muy recomendable en la dieta diaria si no se usa algún sistema para reducir ese índice, como puede ser rebajar la cantidad de producto mezclándolo con otros alimentos que aporten todavía más fibra y retrasen su absorción. El ejemplo más típico de esto es la mezcla de pequeñas cantidades de mijo con legumbres.

Actualizado: 18 de Abril de 2017

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'Fuente: 'Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)''

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