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Dieta y nutrición
Comidas navideñas saludables
Las Navidades son dulces y calóricas. ¿Por qué no rebelarse contra ello? Opta por cuidar de los tuyos y que recuerden tus comidas o cenas no sólo como las más deliciosas, sino también como las más sanas.
Escrito por Adriana Hernández, Periodista experta en nutrición y vida sana

Alternativas saludables para las comidas navideñas

A continuación, te proponemos algunas opciones como alternativas saludables a los típicos platos navideños pasados de grasas y calorías:

Entrantes

Comida navideña: entrante

La variada gastronomía navideña nos permite degustar los mejores productos para abrir boca sin necesidad de consumir un exceso de calorías. Una buena fórmula es reducir los entrantes y huir de los más grasos. Apuesta por el marisco (un capricho de vez en cuando te puedes permitir), una degustación de ensaladas, frutos secos, salmón ahumado, anchoas, boquerones o embutidos magros como el jamón serrano sin la grasa visible o el lomo embuchado.

Primer y segundo plato

Comida navideña: Primer y segundo plato

De primero, opta por una sopa, un caldo o una crema, reconstituyen el ánimo, calientan el cuerpo y no tienen por qué ser platos calóricos. Una buena elección será preparar una sopa de marisco, un consomé, una crema de verduras o de calabaza o un caldito con fideos.

Pese a lo que todo el mundo piensa, los platos principales no son de lo más pesado de la cena, son más problemáticos los múltiples entrantes y los postres. Lo más normal es elegir un plato al horno (cabrito, cochinillo, pavo, pato o pularda), nosotros desde aquí te recomendamos un buen pescado como la merluza, el besugo, la lubina, la dorada, el rape; pero si eres un carnívoro empedernido opta por las carnes más magras como el pavo o el pollo.

El horno es una de las técnicas poco grasas para cocinar. Ten en cuenta que los alimentos se hacen en su propio jugo, por lo que podemos reducir la cantidad de aceite que normalmente utilizamos. La técnica del asado tiene dos beneficios: al no necesitar agregar aceite a las preparaciones, nos aporta pocas calorías y si comenzamos la cocción a fuego fuerte, se formará en el alimento una costra superficial que impide la salida del agua, conservando así todas sus vitaminas y minerales y logrando una carne más jugosa y sabrosa.

¿De acompañamiento? Unas verduras: alcachofas, cardo o espárragos. Respecto a las salsas, puedes reemplazar la mantequilla o la nata por leche evaporada, conseguirás la misma consistencia porque es igual de cremosa, pero casi no contiene grasa. Otra opción es aliñar con aceite de oliva, vinagre, limón, salsa de soja o diferentes vinagretas.

El postre

Comida navideña: postre

Para no pasar una mala noche (no tienes más que ver todo lo que llevamos ya escrito y todavía no hemos terminado de comer) lo mejor es poner algo de fruta, como la típica piña, que es digestiva y diurética. También puedes inventar un plato creativo, colorido y sano, como por ejemplo una compota de Navidad con manzana, ciruela, pasas y orejones.

Los turrones, mazapanes, polvorones, peladillas, frutas escarchadas, bombones y demás delicias dulces, déjalos para el café o para acompañar la infusión del final. En las grandes superficies encontrarás muchos tipos y variedades “sin azúcar” o “con fructosa”, pero cuidado, porque la mayoría de las veces tienen un aporte energético similar, aumentando el contenido de grasas en detrimento de los azúcares, por lo que te recomendamos que leas bien el etiquetado, y que compruebes que lo light no se queda en la etiqueta. El truco es convertirlos en pequeños caprichos navideños, en vez de en un postre en toda regla.

Recuerda que las fiestas no duran 30 días, deja los excesos y las grandes comilonas para los cinco o seis días principales, el resto de la semana vuelve a tu alimentación ordinaria, sana, variada y equilibrada.

¿Un brindis?

Comida navideña: brindis

Los deseos para comenzar bien el año suelen hacerse con un brindis, con el que expresar las mejores intenciones. Los vinos (tanto blancos, rosados o tintos) no suelen faltar a lo largo de la comida y champán o el cava no fallan para terminar la velada. Para quienes no quieran excederse con el alcohol, la cerveza (mejor sin alcohol) o la sidra son una buena alternativa. Haz un consumo responsable, especialmente si vas a coger el coche y recuerda que no hay mejor bebida que el agua.

Levántate del sofá y anda

Comida navideña: pasear

Para controlar el peso en Navidades (y en cualquier época) tienes que mantener un equilibrio entre lo que consumes y lo que gastas. Además, está demostrado que practicar ejercicio nos ayuda a aliviar el estrés, lo cual es también muy útil en estas época. Además, hacer deporte no sólo es una actividad agradable, también económica.

Si entre semana estás demasiado cansado o tienes muchas tareas que hacer, utiliza los fines de semana para dar unos buenos paseos por tu ciudad, así aprovecharás para pensar, ver tiendas para los regalos que tendrás que hacer, descubrir las luces de Navidad de este año o los puestos para decorar el belén. Si prefieres huir del asfalto, nada como aprovechar los carriles bici de las afueras, los parques, o hacer una escapada a la sierra o a algún pueblo cercano.

Actualizado: 15 de Noviembre de 2017

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