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Consumir refrescos endulzados con fructosa incrementa el riesgo de padecer obesidad

Cinta métrica midiendo la obesidad

07 de Abril de 2010

Un estudio realizado por especialistas del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), concluye que ingerir grandes cantidades de bebidas endulzadas a base de fructosa, durante un largo periodo de tiempo, provoca desajustes energéticos en el organismo y alteraciones en el metabolismo, como el desarrollo de resistencia a la leptina, hormona encargada de regular el nivel de lípidos en la sangre y bloquear los receptores del apetito en el hipotálamo.

Las alteraciones metabólicas de este tipo son especialmente graves en niños y adolescentes que, además, suelen ser grandes consumidores de refrescos. La resistencia a la leptina está relacionada con el sobrepeso, por lo que la ingesta abundante de estas bebidas durante la infancia y juventud puede desembocar en obesidad en la edad adulta.

El azúcar de la fruta

Fructosa: La fructosa es un monosacárido que se encuentra en las frutas, y es el edulcorante más utilizado para endulzar refrescos. Los alimentos contienen dos tipos de azúcares distintos, los monosacáridos (unidades básicas de azúcar como la fructosa y la glucosa) y los disacáridos (unión de dos monosacáridos, como el azúcar blanco que se extrae de la caña de azúcar).

Los expertos siempre han considerado la fructosa, el azúcar de la fruta, como un alimento beneficioso, debido a que no aumenta la producción de insulina, al contrario que la glucosa y otros carbohidratos. Tan sólo aporta cuatro calorías por gramo, y está indicada para pacientes diabéticos, ya que no provoca elevaciones bruscas del azúcar en sangre. Sin embargo, los investigadores de CIBERobn han constatado que la fructosa incorporada en alimentos procesados, especialmente si se trata de líquidos, puede producir sobrepeso, al perjudicar el sistema de compensación energética del organismo y entorpecer la asimilación de calorías.

El doctor Miguel Ángel Martínez Olmos, coordinador del estudio, señala que la fructosa tiende a elevar el nivel de triglicérdios en la sangre, y esto constituye un exceso de energía que el organismo no es capaz de quemar si se consume en grandes cantidades.

La ingesta moderada de este producto no resulta peligrosa, pero es importante tener en cuenta que la cantidad de fructosa presente en dos litros de refrescos equivale a la contenida en 20 litros de zumos de fruta natural, y el doctor Martínez advierte que el consumo de esa cantidad de refrescos “no resulta tan descabellada de ingerir al día, cuando se trata de un alimento prácticamente imprescindible en la dieta de la sociedad actual”.

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'Fuente: 'Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV)''