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Dieta y nutrición
Consejos para congelar alimentos
Saber cómo proteger los alimentos congelados y mantener correctamente la cadena de frío es fundamental para prevenir toxiinfecciones alimentarias y disfrutar al máximo de su sabor y beneficios.
Escrito por Adriana Hernández, Periodista experta en nutrición y vida sana

Cómo preparar los alimentos para congelarlos

Antes de congelar productos frescos, tales como frutas, verduras, carnes o pescados, debes seguir ciertas normas de seguridad que permitirán conservar en perfectas condiciones el alimento hasta que vayas a consumirlo. La dietista-nutricionista, experta en seguridad alimentaria, Roncesvalles Garayoa nos da algunos consejos sobre cómo preparar los alimentos para congelarlos:

  • Antes de congelar las verduras, hay que trocearlas, escaldarlas brevemente (o hervirlas ligeramente) y escurrirlas. Aunque con el hervido se pierden algunas vitaminas, serán mucho menores que las que le resten si se congelan frescas.
  • En el caso de las frutas es aconsejable cocerlas antes o trocearlas en crudo y recubrirlas con almíbar para que no se estropee su textura original.
  • El marisco es preferible congelarlo una vez cocido. Si se quiere congelar los crustáceos frescos habrá que quitarles la cabeza.
  • El pescado siempre habrá que limpiarlo antes de meterlo en el congelador. Fíjate en que estén descamados, sin las tripas y sin la cabeza. Lávalo, sécalo con papel absorbente y envuélvelo en film plástico o de aluminio.
  • A la carne se le quitan las partes no comestibles (patas, huesos, grasa visible…), se corta en rodajas, filetes o trozos y se envuelve en raciones con film transparente.
  • Para congelar los huevos hay que quitarles la cáscara y batir o mezclar su interior para después guardar la mezcla en un recipiente. Si te gusta la repostería y sueles utilizar las claras, sepáralas de las yemas y congélalas en un envase adecuado. Podrás usarlas para montarlas a punto de nieve la próxima vez que vayas a hacer un bizcocho, una tarta o un mousse.
  • Los líquidos tales como caldos, sopas o cremas podrás congelarlos siempre y cuando dejes un espacio vacío o sobrante en el sitio donde vayas a almacenarlos. Su volumen puede aumentar con el frío y esto evitará que revienten.
  • Respecto a los alimentos ya cocinados es conveniente dejarlos algo cortos de cocción para que después adquieran su punto cuando los vuelvas a calentar. Sazónalos poco, ya que al congelarse se suelen concentrar ligeramente y toman más sabor. Y déjalos enfriar (no más de una hora), para que no modifiquen la atmósfera de frío del congelador.

Actualizado: 2 de Octubre de 2017

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