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Dieta y nutrición
Nutrición y enfermedades neurodegenerativas
Te contamos qué nutrientes nos pueden ayudar a mantener la salud de las estructuras nerviosas implicadas en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis, el alzhéimer o el párkinson.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Consejos nutricionales en enfermedades neurodegenerativas

A continuación intentamos aportar algunos consejos y recomendaciones nutricionales que pueden ayudarte a sobrellevar mejor tu enfermedad neurodegenerativa:

  • Un menú variado y colorido. Es más importante tomar una dieta con abundante contenido de alimentos de origen vegetal, acompañando de más pescado que carne, haciendo hincapié en el pescado azul, que estar seleccionando uno a uno alimentos que contengan más o menos de un nutriente concreto. En definitiva, escoger un menú ajustado a cada situación y que ayude a proporcionar o mantener un adecuado estado nutricional de la persona, consiguiendo un peso adecuado y evitando los extremos, tanto por exceso como por defecto. Lo más parecido a esto es la reconocida dieta mediterránea, que se basa en tres pilares fundamentales: cereales como la base de la alimentación (trigo), consumo de aceite de oliva como ingrediente estrella de la cocina, e ingesta de derivados de fruta (en este caso, uva). Todo ello acompañado del uso de vegetales: legumbres y hortalizas y pescado.
  • Adapta la dieta a tu enfermedad. Una vez instaurada la enfermedad neurodegenerativa, ella misma, también puede condicionar la alimentación y una posible desnutrición y carencia de elementos protectores si las características, tanto nutricionales, como físicas o gastronómicas no se ajustan bien. Por ejemplo, hemos hablado de la importancia de las vitaminas antioxidantes contenidas en frutas coloridas y tomadas en crudo. Si una persona afectada de enfermedad de Alzheimer no puede comer entero, habrá que triturar estas frutas, pero en crudo, y ser tomadas nada más batirse para que conserven su contenido vitamínico. Esto es difícil en muchas ocasiones. Otro ejemplo: si el paciente padece disfagia, dificultad para tragar determinados alimentos en estado líquido, es posible que por este motivo se limite en exceso el uso de algunos de ellos, como leche. Así que la principal recomendación en estos casos es adaptar la dieta a cada situación.
  • Cuidado con los suplementos alimenticios. Existen algunos nutrientes que se suplementan en embarazo y lactancia de manera más o menos protocolizada. Por ejemplo los ácidos grasos omega 3, el ácido fólico, el yodo, el hierro según las reservas previas, etcétera. Si bien estos complementos están estudiados y son recomendables, el resto de suplementación para la mejora o prevención de patologías neurológicas, donde se pueda obtener una dosis mucho más elevada de cierto componente dietético de forma artificial, es decir, aparte de la dieta, no está justificada ni demostrado, hoy en día, que aporte beneficios.
  • El estilo de vida saludable. No todo es nutrición, para prevenir las enfermedades neurodegenerativas debemos adquirir como hábitos acciones como realizar actividad física de forma diaria, no fumar, no tomar drogas, emplear nuestro tiempo libre en actividades que nos satisfagan, vivir en ambientes poco contaminados, evitar el estrés, mantenernos activos física y mentalmente, etcétera. Una tendencia que parece difícil de adoptar hoy en día, pero que constituye la mejor de las terapias anti-enfermedad.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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