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Dieta y nutrición
Alimentación en la desnutrición
La desnutrición no un problema del pasado o que afecte solo a algunos países en vías de desarrollo. En nuestras sociedades muchas personas la sufren, solo hay que saber identificarla para poder prevenirla y tratarla.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Diagnóstico de la desnutrición

Para diagnosticar una desnutrición, no se valora únicamente el peso, ya que este dato depende de muchas circunstancias personales. Así que una de las herramientas más básicas y sencillas para valorar una desnutrición es a través de una medida llamada índice de masa corporal (IMC) o índice de Quetelet, y que relaciona el peso con la talla de este modo: peso en kilogramos entre talla en metros al cuadrado.

Esta medida, ideada por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) se aplica únicamente en personas adultas y clasifica el resultado de esta división en:

IMC Diagnóstico
<18.5 Desnutrición
18.5-24.9 Normalidad
25-29.9 Sobrepeso
30-34.5 Obesidad tipo I
35-39.9 Obesidad tipo II
40-49.9 Obesidad tipo III u obesidad mórbida
>50 Obesidad tipo IV u obesidad extrema

Para valorar desnutrición en etapas infantiles se emplean las curvas de crecimiento. Los profesionales que interpretan estas tablas, principalmente pediatras y nutricionistas, valoran la situación de cada niño en relación con su peso y su altura. Las tablas de crecimiento son recopilaciones de datos de edad, peso y altura de muchos niños y varían según los países. En principio, valores por debajo de 3 pueden darnos una pista sobre un estado nutricional a revisar, y esto significa que ese niño tiene un peso o altura por debajo del 3% de la población infantil. Como ya he comentado, los encargados de analizar y valorar esto son los profesionales, por eso es importante acudir a los exámenes de salud.

También es necesario saber si ha habido pérdida de peso de manera involuntaria y en cuánto tiempo ha tenido lugar. Es lo que se denomina el porcentaje de pérdida de peso.

Existen igualmente otros parámetros que pueden acompañar y corroborar el diagnóstico de desnutrición. Por ejemplo, los pliegues de grasa cutánea tomados en distintos lugares del cuerpo:

  • En el brazo; el tricipital y el bicipital.
  • En la espalda; el subescapular.
  • En el abdomen; el abdominal y el suprailíaco.

Las medidas de grasa han de compararse con tablas de referencia. Asimismo, se pueden usar las medidas de circunferencia de brazo, cintura y cadera, principalmente, y así determinar si la parte grasa y muscular tiene unos valores normales para la edad y sexo.

Hay más herramientas que contribuyen al diagnóstico de desnutrición, como el uso de la bioimpedancia donde, a través de un aparato que emite corriente eléctrica a baja intensidad, se determina la cantidad hídrica, grasa, ósea y muscular de un individuo.

También a través de datos analíticos en sangre como proteínas plasmáticas: albúmina, prealbúmina, transferrina, proteína fijadora de retinol o valores inmunológicos: número total de linfocitos, que son valores sensibles al estado nutricional. Si este es deficitario, los valores bajarán y se pueden comparar con los considerados normales.

A nivel práctico, existen varios cuestionarios donde se pregunta al paciente sospechoso de desnutrición sobre diversas cuestiones relacionadas con la alimentación, hábitos nutricionales, peso actual y habitual…, y se puede complementar con valores antropométricos o analíticos. A través de todo lo anterior se determina el riesgo de desnutrición de una persona. Estos cuestionarios de riesgo de desnutrición se deberían emplear, a modo de cribado, en distintos centros donde la desnutrición pueda estar muy presente.

Actualizado: 20 de Septiembre de 2017

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