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La ingesta de fibra reduce la mortalidad tras un infarto

Un mayor consumo de alimentos ricos en fibra reduce un 25% el riesgo de morir por cualquier causa en los nueve años siguientes a superar un infarto de miocardio, según revela un nuevo estudio.
Adulto consumiendo fibra tras sufrir infarto

Incluye alimentos ricos en fibra también en el desayuno

30 de Abril de 2014

Un mayor consumo de alimentos ricos en fibra reduce el riesgo de morir en los nueve años siguientes a superar un infarto de miocardio, según revela un nuevo estudio que se ha publicado en British Medical Journal. Así, y según los resultados de este trabajo, las personas que tras sufrir un evento de este tipo ingerían más cantidad de fibra –entre 27 y 36 gramos diarios– tuvieron un 25% menos de posibilidades de morir por cualquier causa en ese periodo de tiempo. 

Los investigadores decidieron comprobar qué otros factores asociados al estilo de vida, además del tratamiento médico, podían influir sobre la supervivencia de los pacientes que habían pasado por este grave episodio coronario, y analizaron datos procedentes de dos grandes estudios realizados en Estados Unidos sobre la salud de miles de profesionales sanitarios –121.000 mujeres y alrededor de 51.000 varones–, de los cuales 2.258 mujeres y 1.840 hombres tuvieron un infarto en el transcurso de 30 años.

Una dieta rica en fibra mejora la respuesta glucémica y la sensibilidad a la insulina y los niveles de lípidos en la sangre, y se asocia inversamente con el riesgo de enfermedades cardiovasculares

Los autores del estudio dividieron a estas personas en varios grupos en función de la cantidad de fibra que consumían, y tras un seguimiento de nueve años observaron que si tenían en cuenta únicamente los trastornos cardiovasculares como causa de muerte, los que consumieron más fibra (entre 27 y 36 gramos al día) tuvieron un 13% menos riesgo de morir que los que menos tomaron (entre 12 y 17 gramos diarios).

Los científicos ajustaron los resultados teniendo en cuenta otros factores que también podían influir sobre las posibilidades de supervivencia tras un infarto, como la historia clínica, la edad, los hábitos dietéticos, la práctica de ejercicio, etcétera. Los datos mostraron que cada aumento de diez gramos de fibra al día se asociaban con un 15% menos probabilidades de fallecer en los nueve años siguientes.

Estos expertos han explicado que una dieta rica en fibra incrementa la sensación de saciedad ayudando a reducir la ingesta de calorías, mejora la respuesta glucémica y la sensibilidad a la insulina y los niveles de lípidos en la sangre, y se asocia inversamente con el riesgo de hipertensión, diabetes, dislipidemia, obesidad, y enfermedades cardiovasculares.

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