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Dieta y nutrición
Síndrome del comedor selectivo
El síndrome del comedor selectivo es un trastorno que hace referencia a una nutrición muy limitada en la que solo forman parte de la dieta entre cinco y diez alimentos, a la vez que se rechaza la entrada de otros nuevos.
Escrito por Adriana Hernández, Periodista experta en nutrición y vida sana

Causas del síndrome del comedor selectivo

Aunque no exista un principio único y claro que haga aflorar el síndrome del comedor selectivo, sí se han encontrado causas relacionadas con los problemas en el vínculo que se crea entre el niño y su cuidador. “Los bebés, al no poder expresarse con palabras, utilizan otras formas de comunicación (agitan los brazos, lloran, gritan, tiran o escupen la comida…). Estas conductas resultan estresantes para los cuidadores, que para evitar estos comportamientos optan por preparar y dar solo aquellos alimentos menos problemáticos. Con esta actitud se pierde la iniciativa de introducir nuevos alimentos y se perpetúa el círculo de que el niño no quiera comer otra cosa que no sea lo conocido”, explica el psicoterapeuta Toni Grau.

Además, el estrés que sufre el cuidador ante el nerviosismo del niño hace que el vínculo entre ellos no sea el adecuado y que repercuta en la relación de confianza que se debe crear entre ambos, “siendo un factor más para que se produzca el rechazo del bebé ante cualquier alimento o cosa que le ofrezca el cuidador. Volviendo así al círculo vicioso del que hablábamos anteriormente”, continua el psicoterapeuta.

Aunque no todo es producto de una falta de vínculo entre el niño y su cuidador, como señalan todos los autores expertos en el tema, el síndrome del comedor selectivo sigue un modelo multicausal. Este trastorno puede llegar a ser “una manera de expresar la propia personalidad”, tal y como señala Grau. De esta forma, el rechazo a la novedad o la rigidez (característica de las personas obsesivo-compulsivas), presentados a través del repudio a la comida, son sacados a la luz “a través de los rasgos primitivos de la alimentación”, explica el experto.

Cómo anticiparse a la aparición del síndrome del comedor selectivo

Un simple “no quiero” o un “esto no me gusta”, pronunciado por un niño ante un plato de comida que no le agrada, tiene que ser llevado con tranquilidad e inteligencia. Los menores son grandes imitadores de sus progenitores, así que si los pequeños ve que sus padres son selectivos y no comen tal o cual alimento, seguramente tiendan a rechazarlo ellos también. De ahí la importancia de insistir, desde el principio, en incluir en la dieta alimentos de todo tipo (siempre y cuando sean adecuados para las características fisiológicas del niño) o que evitarán problemas nutricionales y de comportamiento en el futuro.

Para conseguir una correcta nutrición de los más pequeños habrá que armarse de paciencia una vez comenzado el periodo de introducción de nuevos alimentos. Será fundamental jugar con el niño, hacer que le atraiga la comida e irla incorporando poco a poco en su alimentación para que no note un cambio muy brusco.

Actualizado: 8 de Agosto de 2017

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