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Salud al día
Dismenorrea
La dismenorrea, o menstruación dolorosa, afecta a la mitad de las mujeres en algún momento de su vida. El tratamiento debe ser personalizado, según las características de la paciente y la intensidad del dolor.
Escrito por Natalia Bermejo Rubio, Licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares
Revisado por Dr. José Antonio Nuevo González, Especialista en Medicina Interna. Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Tratamiento de la dismenorrea

Lo primero a tener en cuenta es que el tratamiento de la dismenorrea debe establecerse de forma individualizada, según cómo sea la paciente, y según cómo sea el dolor.

Medidas higiénico-dietéticas

Se recomienda el ejercicio, ya sea la práctica de un deporte, la realización diaria de una tabla de gimnasia...

Es aconsejable seguir una dieta con pocas grasas, procurando mantener un peso saludable.

En los momentos de máximo dolor se recomienda reposo, aplicación de calor, ejercicios de relajación, ducha con agua caliente (aunque esté presente el sangrado  menstrual).

Tratamiento sintomático

La paliación del dolor de la regla se ha buscado tradicionalmente con dos tipos de medicamentos, los analgésicos y los antiespasmódicos.

El uso de morfina, alcohol o cualquier sustancia que pueda conllevar riesgo de adicción está desaconsejado, y esto se cita porque popularmente (actualmente no tanto) se utilizaba mucho el remedio casero de que una copa de “coñac” iba muy bien para los dolores menstruales.

Los analgésicos como el paracetamol producen escasos efectos. El ácido acetilsalicílico no está indicado porque tiene actividad de antiagregante plaquetario, por lo que puede producir un aumento de la hemorragia menstrual.

Tanto los espasmolíticos como los analgésicos, muchas veces combinados entre sí o asociados a otros fármacos, se vende en forma de preparados, y su utilidad en el momento del ataque doloroso es cierta, pero no pueden considerarse como medicación de uso habitual, sobre todo en dismenorreas recidivantes de cierta intensidad.

Antagonistas de las prostaglandinas

Estos fármacos son el tratamiento actual de elección de la dismenorrea.

Los productos más utilizados son los fenamatos, el ibuprofeno, el naproxeno y la indometacina. Actúan impidiendo la formación de las prostaglandinas E y F, de esta manera logran una disminución del tono uterino y de la frecuencia de contracciones.

Los resultados son satisfactorios, con mejorías que en algunos casos llegan al 85%.

Los efectos secundarios (síntomas gastrointestinales, cefalalgias, vértigos, irritabilidad, somnolencia, alteraciones visuales) son raros, y se observa casi siempre una cierta disminución de la hemorragia menstrual. En los últimos años se incorporan al tratamiento otros tipos de analgésicos, como el rofecoxib, celecoxib y otros inhibidores de la COX-2, menos erosivos para el estómago.

Tratamiento hormonal

Una terapia eficaz es la administración de fármacos que impidan la ovulación, como son los anticonceptivos hormonales. Sus mayores inconvenientes son la necesidad de una administración continuada y los posibles efectos secundarios. Además, al interrumpirse la medicación, suelen volver a aparecer los dolores en el siguiente ciclo. Se pueden administrar en forma de parche o como anillo vaginal por su mayor comodidad.

Si no se quiere lograr un efecto anticonceptivo, solo debería emplearse como tratamiento inicialmente.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía de la dismenorrea se ha dirigido esencialmente a suprimir las vías de la inervación sensitiva del útero, pero no se realiza hoy en día; solo estará justificado el tratamiento quirúrgico en caso de un fracaso de todos los tratamientos médicos.

Actualizado: 23 de Noviembre de 2016

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Salud en cifras

40%
de los pacientes con alguna enfermedad reumática considera que su dolor no está controlado
'Fuente: 'Sociedad Española de Reumatología (SER)''

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