17 de junio de 2013

El ejercicio aumenta las necesidades metabólicas, y las principales modificaciones que origina son el incremento del gasto cardíaco y del consumo de oxígeno, el aumento del retorno venoso, el incremento de la contractibilidad del miocardio y la disminución de las resistencias periféricas.
La patología cardiaca en cualquiera de sus cuatro formas básicas (coronaria, valvular, miocárdica o congénita) es capaz de alterar el intercambio de oxígeno (O2) y dióxido de carbono (CO2) durante la actividad física.
El tratamiento de las diversas afecciones cardiacas ha variado sustancialmente en los últimos años, pasando de la imposición de reposo absoluto y prolongado en enfermedades como infarto de miocardio, a la prescripción de ejercicio físico precoz y de intensidad progresiva, aunque controlado médicamente.
En el caso de los niños, es preciso que se realice una valoración completa de la situación cardiovascular, con el fin de tener toda la información posible del estado del paciente.
Resulta difícil regular la participación de niños con cardiopatía congénita o adquirida en actividades deportivas, debido a las dificultades para cuantificar el esfuerzo miocárdico durante el ejercicio. Depende del tipo de actividad recreativa y del tipo de cardiopatía.
“Si el entrenamiento es correcto, el ejercicio y el deporte disminuyen el riesgo de padecer dolencias de la espalda”.
20% de lesiones que sufren los niños se produce al realizar deporte
Los expertos señalan que han aumentado las lesiones agudas asociadas a la actividad física en los niños, porque estos participan cada vez más en actividades deportivas con un mayor nivel competitivo.
Fuente: 'Hospital de Sant Joan de Déu'
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