PUBLICIDAD

Ejercicio y deporte
Ejercicio y cardiopatías
Los expertos consideran que el ejercicio programado y bajo control médico mejora el estado físico y psicológico de los pacientes con enfermedades cardiacas. Conoce todos los beneficios que te puede aportar.

Ejercicio aconsejados para la enfermedad coronaria aguda y crónica

El sedentarismo es un factor que incrementa el riesgo de padecer una enfermedad coronaria (EC), aunque eso no significa que el ejercicio evite la aparición de la misma. Sin embargo, existen estudios que avalan que el ejercicio es capaz de mejorar la función cardiorrespiratoria en diversas situaciones, tanto en individuos sanos, como en pacientes coronarios. También se ha comprobado que existe una relación inversa entre la actividad física, la capacidad cardiovascular y la enfermedad coronaria, y que el riesgo de padecer una patología cardiovascular es 1,9 veces más alto en las personas sedentarias en comparación con aquellas físicamente activas.

Los programas de rehabilitación o de ejercicio programado (siempre bajo control médico) mejoran la capacidad física de los enfermos, contribuyen a su buen estado psicológico, aumentan el umbral de presentación de angina y de arritmias, y colaboran para que su vida social, laboral y sexual se desarrollen con normalidad, reduciendo la mortalidad global de estos pacientes.

Ejercicios recomendados para la enfermedad coronaria

Los ejercicios se pueden clasificar en isométricos (estáticos) o isotónicos (dinámicos), y cada tipo de ejercicio tiene un efecto distinto sobre el organismo. El ejercicio isométrico favorece el desarrollo muscular y provoca una elevación significativa de la presión arterial. En un paciente cardiópata esto puede ser mal tolerado, por lo que la práctica de este deporte debe estar restringido y realizarse bajo control.

Para estos pacientes son aconsejables los ejercicios dinámicos, que se basen en una repetición frecuente de movimientos de baja resistencia en los que intervienen grandes masas musculares, como caminar, correr, nadar, remar o montar en bicicleta.

La presión arterial sistólica aumenta ligeramente, pero las presiones arteriales diastólica y media no varían significativamente con este tipo de ejercicios, y se produce un aumento de la tolerancia cardiovascular, que permite mejorar la capacidad de los pacientes para realizar sus actividades diarias.

El ejercicio dinámico aumenta la capacidad funcional y disminuye el consumo de oxígeno a cualquier nivel de ejercicio submáximo, lo que implica un menor trabajo cardíaco y origina una elevación del umbral de angina tras un período de entrenamiento.

Otros beneficios del ejercicio para la enfermedad coronaria

El ejercicio intenso modifica el perfil lipídico, lo que supone una mejora del riesgo cardiovascular. Por lo tanto, el cambio de estilo de vida, con un aumento de la actividad física, supone adoptar una medida que reduce el colesterol total (y particularmente el colesterol LDL) y los triglicéridos y aumenta el colesterol HDL.

El ejercicio también reduce las concentraciones de glucosa y la unión de la insulina a receptores celulares, y por ello los diabéticos que realizan ejercicio intenso tienen menores necesidades de insulina.

Actualmente se considera beneficioso que los pacientes con infarto agudo de miocardio no complicado inicien una actividad física controlada cuanto antes que, incluso, podría comenzar en la unidad coronaria.

Posteriormente, al abandonar la unidad coronaria o el hospital, el paciente debe aumentar gradualmente el nivel de actividad física, realizando pequeñas labores en casa y ejercicios ligeros en los que participen grupos musculares de brazos, piernas y tronco. El ejercicio físico más adecuado es caminar, aumentando las distancias progresivamente. Cuando el paciente ya es capaz de dar cortos paseos, se puede pensar en realizar una prueba de esfuerzo submáxima, que permita valorar su situación clínica y evaluar su riesgo.

Tras esta valoración, y una vez determinado el posible tratamiento que precise, el paciente que ha sufrido un infarto de miocardio puede comenzar a aumentar, de forma paulatina y controlada, la actividad física que le depare los beneficios comentados.

Actualizado: 7 de Agosto de 2017

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Síguenos en las redes sociales

Síguenos en las redes sociales

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Salud en cifras

20%
se reduce el riesgo de estrés si te desplazas en bicicleta a trabajar o a estudiar
'Fuente: 'l Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal)''

PUBLICIDAD