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Ejercicio y deporte
Contractura muscular
Las contracturas son lesiones muy comunes, no solo entre los deportistas, sino también entre personas sedentarias, mayores, con estrés o que adopten malas posturas. Te enseñamos cómo tratarlas y prevenirlas.
Escrito por Julián Martínez San Juan, Osteópata, quiromasajista deportivo y técnico superior deportivo

Causas de una contractura muscular

No existe una franja social en la que encuadrar la lesión por contractura, ya que es un daño muscular muy común, pero sí que existen generalidades a la hora de ser proclive a esta dolencia. Se podrían enumerar los siguientes grupos de riesgo en los que la aparición de contracturas musculares suelen ser más frecuentes y las causas que las provocan: 

Personas sedentarias

Una falta de actividad física provoca la ausencia de tonicidad muscular suficiente. De esta manera, cuando una persona inactiva realiza un esfuerzo físico, su musculatura encuentra una imposibilidad de asumir ese esfuerzo, y aparecen las contracturas por sobrecarga.

Paralelamente, un exceso de actividad, o de una intensidad excesiva, pueden provocar el mismo patrón lesivo. A pesar de tener una excelente condición física, si las actividades a realizar superan las capacidades para asumirlos, nos encontramos con el mismo problema del tipo sedentario: desequilibrio entre esfuerzo y capacidad de responder a este esfuerzo. 

Personas mayores

Es inherente al proceso de envejecimiento la pérdida de elasticidad en músculos y articulaciones. Esta merma en las capacidades motoras provoca que cualquier actividad diaria y cotidiana se convierta en un sobreesfuerzo, y las musculatura debilitada se contracture con mayor facilidad. 

Personas con estrés

Este fenómeno cada vez cuenta con más damnificados, ya que el número de personas sometidas a fuertes situaciones de estrés crece vertiginosamente. Una situación de estas características hace que el paciente tensione de forma involuntaria y continuada sus estructuras musculares, creando así las contracturas.

Personas con trabajos predisponentes

Existen trabajos que requieren de actos potencialmente lesivos para su desarrollo. No necesariamente tienen que ser trabajos físicos o con cargas de peso, un administrativo por ejemplo, que permanece sentado durante toda su jornada laboral, puede sufrir contracturas a lo largo de la espalda si no adopta una correcta higiene postural.

Contracturas en deportistas

Como es lógico, las personas que practican un deporte concreto, en el que se repiten sucesivamente movimientos de una forma continuada, son susceptibles de sufrir esta lesión. El nivel del deportista y el grado de exigencia deportiva serán el factor determinante que marcará la frecuencia de la aparición de las contracturas y el grado de gravedad de las mismas. Así, un deportista ocasional y poco exigente no sufrirá las mismas lesiones que un competidor de élite. 

En este apartado se debe hacer un inciso para matizar los deportes con mayores posibilidades de provocar una contractura, ya que se parte de la base de que cualquier deporte consiste en repetir un gesto y por lo tanto, desde esa perspectiva, cualquier deporte tiende a crear contracturas.

Deportes de impacto. En deportes como el atletismo o el baloncesto, la musculatura de estos deportistas está expuesta a “fuerzas de choque” y debe soportar un trabajo de absorción de impactos. Un maratoniano que cubra la distancia en tres horas, dará cerca de treinta y cinco mil zancadas, lo que suponen treinta y cinco mil pequeños impactos que sus piernas deben absorber. Un jugador de baloncesto salta alrededor de cuarenta veces en un partido, teniendo en cuenta que el peso promedio de un jugador de baloncesto profesional ronda los cien kilos, y se elevan del suelo entre cincuenta y setenta centímetros del suelo, se puede concluir que las piernas de un jugador de baloncesto deben amortiguar ciento sesenta kilos cuarenta veces por partido. Por lo tanto, los deportes de alto impacto son más proclives que los de bajo impacto.

Por deportes de bajo impacto nos referimos a la natación o al ciclismo, que están ausentes de “fuerzas de choque”, y la musculatura de estos deportistas está pues exenta de soportar ese trabajo de absorción de impactos. 

Deportes de acción balística. Se entiende como deporte de acción balística todo deporte que requiera un gesto rápido y violento para desarrollarse. Un gesto rápido y violento es un remate de un jugador de vóleibol, el golpeo a portería de un futbolista, el lanzamiento de un atleta (ya sea de martillo, jabalina, disco o peso). Son gestos que, en ocasiones, pasan a ser incontrolados debido a la velocidad de ejecución, obligando así a la musculatura a soportar unas tensiones mayores y provocando las contracturas.

Deportes como el ciclismo, el patinaje, la natación, o la carrera continua evitan estos movimientos balísticos.  

Deportes de tren superior. La musculatura humana es diferente según la región del cuerpo que ocupe. Así por ejemplo, los músculos de las extremidades son cilíndricos, y los de la espalda planos. La propensión a las contracturas es mayor en musculatura plana que en cilíndrica, entendiendo por lo tanto que la musculatura de la espalda es más sencilla de contracturar que la de las extremidades. Teniendo en cuenta esta premisa, todo deporte que implique un mayor esfuerzo del tren superior supondrá una mayor predisposición a las contracturas frente a un ejercicio del tren inferior.

Actualizado: 7 de Agosto de 2017

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Salud en cifras

20%
se reduce el riesgo de estrés si te desplazas en bicicleta a trabajar o a estudiar
'Fuente: 'l Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal)''

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