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Consejos de salud para costaleros y cofrades

Los especialistas aconsejan extremar el cuidado de las salud en los largos recorridos de todos aquellos fieles que vayan a actuar como costaleros y cofrades en las procesiones de Semana Santa.
Consejos de salud para costaleros y cofrades

Costalero cargando la Virgen a hombros. Pedro Rufo / Shutterstock.com

19 de Abril de 2011

Semana Santa es sinónimo de procesiones. Los especialistas aconsejan que todos aquellos fieles que vayan a actuar como cofrades y costaleros en alguna de ellas, tomen las medidas necesarias para cuidar su salud durante los extensos trayectos que implican este tipo de celebraciones.

Ser uno de los protagonistas de las largas procesiones, cargando sobre sus hombros el peso de un paso o trono de Semana Santa supone un esfuerzo físico que puede dejar secuelas durante varios días en el cuerpo, especialmente a nivel osteoarticular: las lesiones que se producen con mayor frecuencia son contracturas, lumbalgia, inflamaciones del trapecio y los músculos cervicales, y dolor en el cuádriceps. Por esto, expertos del Hospital Quirón de Málaga y de la clínica USP Sagrado Corazón de Sevilla han querido dar algunos consejos a los costaleros para intentar prevenir estos problemas.

  • El mismo día de la procesión se deben realizar varios estiramientos de aquellas articulaciones que se verán más afectadas, como los hombros, el cuello y las piernas.
  • Vigilar que no se adopten posturas inadecuadas, porque esto, por sí solo, puede ocasionar una lesión evitable.
  • El calzado debe ser lo más confortable y flexible posible (probarlo días antes), porque así se evitarán tendinitis, ya que si cargamos peso al caminar, la marcha se altera.
  • Cambiar cada hora más o menos el peso de hombro, para minimizar así las secuelas que se pueden derivar de una carga prolongada.
  • Usar almohadillas con el suficiente grosor para que el peso descanse sobre ellas, y evitar el rozamiento sobre el cuerpo.
  • En cuanto a la posición que se debe tener, la clave está en mirar al frente, contraer los músculos abdominales con el fin de proteger la zona lumbar -para lo que también es recomendable utilizar una faja específica-, relajar los hombros, y procurar no doblar las muñecas ni los codos.
  • Es muy importante permanecer adecuadamente hidratado, así como tomar alimentos ricos en azúcar de rápida absorción, durante todo el recorrido.
  • Al terminar la procesión aplicar frío puede ayudar a disminuir las consecuencia del esfuerzo sobre las articulaciones.
  • Si se aprecia un dolor continuo, tomar un antiinflamatorio te puede aliviar.
  • Los menores de 18 años y los mayores de 50 deberían evitar este tipo de actividades.

Consejos para viandantes y espectadores de las procesiones

Costaleros y cofrades

Pero además de los costaleros, también pueden sufrir algunos problemas aquellos que siguen a pie las procesiones durante horas o los que esperan su llegada parados en el mismo sitio durante largo tiempo. Los pies son aquí sin duda los más sacrificados y, por ello, los expertos recomiendan que si se tiene intención de permaner muchas horas al aire libre para disfrutar de las festividades de Semana Santa, antes se proceda a un buen examen de los pies.

Además, aconsejan lavarse los pies empleando para ello jabón ácido y agua tibia antes de salir de casa, teniendo cuidado de secar bien la zona que queda entre los dedos, y poner los pies en remojo cinco minutos justo antes de salir de casa. Las uñas deben estar cortadas en forma cuadrada para evitar que se claven los extremos en los dedos.

Recomiendan también que las medias o los calcetines que se usen esos días no aprieten, ni tengan costuras que podrían dejar marcas, y que se procure elegir los que estén confeccionados con tejidos naturales y suaves, que faciliten la transpiración. En la misma línea, el calzado ha de ser de piel, con una suela flexible y el contrafuerte firme, no tener costuras internas y permitir el libre movimiento de los dedos. Aconsejan, además, que el tacón no supere los cuatro centímetros, y evitar calzado con punteras duras, el que todavía no se haya estrenado, o el que se encuentre deformado por el uso.

Una vez acabada la procesión y para calmar los pies se pueden hacer baños de contraste, que consisten en introducir los pies en agua fría unos minutos e, inmediatamente, en agua caliente. Esto se repite durante un mínimo de 20 minutos, alternando siempre la temperatura del agua, y contribuye a disminuir la hinchazón porque reactiva la circulación de la sangre. Otra opción es dar un masaje en los pies con suavidad -para lo que se puede incluso utilizar una crema con mentol- empezando por los dedos y hasta los talones, y mantenerlos erguidos por encima de la cadera unos minutos.

Y si han salido ampollas, o alguna otra lesión en los pies, no es conveniente retirar la piel, sino que se debe aplicar un desinfectante, cubriendo la lesión con un apósito, y consultar al podólogo.

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